<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816</id><updated>2011-04-21T14:33:31.066-07:00</updated><title type='text'>clasicosdelaculturatachirense</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-117019820935194690</id><published>2007-01-30T15:00:00.000-08:00</published><updated>2007-01-30T15:03:29.353-08:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta segunda entrega monográfica la dedicaremos a Pedro Pablo Paredes, quien el próximo 21 de enero arriba a los 90 años de edad. Toda una vida consagrada al oficio de maestro y al cultivo de las letras. Una trayectoria intelectual desarrollada sin interrupciones a lo largo de siete décadas. Poeta, ensayista, crítico literario, compilador, periodista, educador y animador cultural, son sus facetas en el orden intelectual. Su presencia en Los Andes es imponente. En el Táchira, y sobre todo en San Cristóbal, es toda una institución. Su relación con esta ciudad, sublime y entrañable, es parecida a la que mantuvo Tulio Febres Cordero con Mérida, quien era capaz de darlo todo, menos abandonar el suelo nativo. Como escritor nos ha entregado obras que hoy resultan fundamentales en la literatura venezolana. Repasemos algunos de sus títulos: &lt;em&gt;Silencio&lt;/em&gt; &lt;em&gt;de tu nombre&lt;/em&gt; (1944), &lt;em&gt;Alabanza de la ciudad&lt;/em&gt; (1947) y &lt;em&gt;Patria del sueño&lt;/em&gt; (1961), poemas en verso; &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt; (1965), &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt; (1982) y &lt;em&gt;La ciudad contigo&lt;/em&gt; (1984), poemas en prosa; &lt;em&gt;Calificaciones&lt;/em&gt; (1966), &lt;em&gt;Tema con variaciones&lt;/em&gt; (1975) y &lt;em&gt;Perfil de Bolívar&lt;/em&gt; (1981), ensayos; y, &lt;em&gt;Antología de la poesía venezolana contemporánea&lt;/em&gt; (1981), &lt;em&gt;El poema&lt;/em&gt; &lt;em&gt;venezolano en prosa&lt;/em&gt; (1989) y &lt;em&gt;Cinco y seis del cuarenta&lt;/em&gt; (1998), compilaciones. Sirvan estas líneas introductorias para rendir un cálido y fraterno homenaje a quien ha sido nuestro amigo y maestro durante tantos años. Con su actitud generosa y estimulante nos ha guiado en nuestro desempeño intelectual, desde los días en que comenzamos a borronear cuartillas. ¡Salud Maestro! ¡Y siga Usted disfrutando de las semillas que plantó como educador y hombre de letras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;San Cristóbal, enero-febrero de 2007&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-117019820935194690?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/117019820935194690/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=117019820935194690&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/117019820935194690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/117019820935194690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/presentacin_30.html' title='Presentación'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-117019783118690751</id><published>2007-01-30T14:37:00.000-08:00</published><updated>2007-02-08T14:18:54.076-08:00</updated><title type='text'>Pedro Pablo Paredes, en la plenitud de sus noventa años sigue soñando</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/856003/Foto%206.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/122073/Foto%206.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Fotografía: Pedro Pablo Paredes. San Cristóbal, 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;José Pascual Mora García&lt;br /&gt;Presidente de la Academia de Historia del Táchira&lt;br /&gt;y de la Sociedad Bolivariana del Táchira&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Palabras de presentación de la sesión solemne celebrada&lt;br /&gt;con motivo de los 90 años de Pedro Pablo Paredes.&lt;br /&gt;San Cristóbal, 19 de enero de 2007&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pedro Pablo Paredes habría que cantarle con el verso de Manuel Felipe Rugeles y la prosa de Emilio Constantino Guerrero. Tendríamos que suplicarle a José Antonio Maitín, a Juan Vicente González y a Miguel Antonio Caro para que nos prestaran su acento del romanticismo. A Pedro Pablo Paredes le quedamos debiendo su poema, permítanme recordarles amigos poetas del Táchira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro “divino loco”, como lo suele llamar el prof. Alberto Moreno García, arriba a sus noventa años de existencia. Recientemente alguien me decía que el maestro no “andaba bien”, y le repliqué: “tenga prudencia con sus juicios, pues los intelectuales somos por lo general excéntricos, y al maestro le ha gustado toda la vida cazar a los avispados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En días pasados le visité, y efectivamente, pude comprobar su estado de autoconciencia que solo caracteriza a los genios, y además, pude observar sus excentricidades propias de un ser creativo; sobre su impecable camisa blanca y corbata negra lucía una camisa de pijama verde. Inmediatamente pasaron por mi mente las posturas de Picasso, y las morisquetas del hijo de Cataluña: Salvador Dalí. Ojalá, que la burla del maestro de la falsa sociedad de consumo nos hiciera despertar del estado de “locura dulce” que suele caracterizarnos. Ya quisiéramos tener el promedio de los venezolanos ese grado de conciencia suprema y sublime que siempre le acompaña, en buena hora divino Maestro! Pocos son los seres bendecidos con la palabra que Dios prometiera a Abraham: “tendrás larga vida”. Pero lo más relevante es su calidad de vida, traducida en una fructífera producción literaria y ejercicio de su vocación docente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de su formación intelectual formó parte de la última generación de intelectuales que se fraguaron con la palmeta y la máxima de que la “letra con sangre entra.” Me confesaba en una ocasión, que le sorprendía que hoy no se pueda enmendar las faltas de los párvulos con cierta dureza porque inmediatamente sobreviene la acusación de estar frustrándolos; “a mi me formaron con dureza, -confiesa- y nunca me frustré”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de &lt;em&gt;Poiesología&lt;/em&gt;, Pablo Mora, lo describe en su fisonomía como “Ni alto ni bajo, es de tamaño mediano. Ni fuerte, ni débil, su complexión es regular. Lo distinguen un mentón anodino, unos maxilares recios, cuadrados; unos pómulos chinescos; una nariz decididamente socrática; una cejas sin solución de continuidad; una frente amplia; un pelo que ya poco cuenta; una nuca como despeñadero; la clásica cabeza del andino” (&lt;em&gt;La Nación&lt;/em&gt;, 19/01/2007). Es Pedro Pablo Paredes de esos seres que la naturaleza bendijo con un magnetismo especial, sus energías cósmicas están bien distribuidas; las féminas encuentran siempre un encanto seductor. No hay oficina ni despacho que no deje escapar una anécdota de su trato comprensivo y amable con las hijas de Adán. Y agregaría que todo en él traduce la energía interior que acompaña a los grandes hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ideológicamente es un hombre de pensamiento abierto, libre pensador, y amante de la diversidad. En algún momento alguien le manifestó que había una literatura comprometida, y socráticamente respondió: “dígame qué literatura no es comprometida”. Como escritor, su palabra está revestida de la gracia de su hablar, pues es de los pocos escritores que escribe como habla. Algunos críticos, como Alí Medina Machado (1994), consideran que su carrera literaria se inicia en 1944 con &lt;em&gt;Silencio de tu nombre&lt;/em&gt;, le siguen &lt;em&gt;Transparencia&lt;/em&gt; (1947) y &lt;em&gt;Patria del sueño&lt;/em&gt; (1961). Su obra trascendental en ensayo es &lt;em&gt;El soneto en Venezuela&lt;/em&gt; (1962), luego escribe el &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt; (1965), &lt;em&gt;Calificaciones&lt;/em&gt; (1966), &lt;em&gt;Los nombres de la ciudad&lt;/em&gt; (1969), &lt;em&gt;Alcor&lt;/em&gt; (1970) y en 1977, el magistral trabajo sobre &lt;em&gt;Leyendas del Quijote&lt;/em&gt;. La serie El Parnasillo lo evidencia como un escritor que busca diseminar su arte entre todos, no hay exclusión ni en su obra ni en su pensamiento. Al Táchira lo conoce desde sus entrañas, una muestra de su sensibilidad por la geografía andina tachirense se refleja en &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt; (1982), obra que lleva a Guillermo Morón a expresar: “Las letras de Pedro Pablo Paredes se han formado en las praderas intelectuales más propicias: los libros y el pueblo cuotidiano (sic). Son las fuentes naturales para un escritor.” (1982: 9). A Bolívar le ha escrito con fina pluma, para destacar su visión civilista e intelectual, por eso sus trabajos se llaman: &lt;em&gt;Bolívar escritor&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Perfil de Bolívar&lt;/em&gt;. Es un humanista, de los clásicos, su referencia a las obras de Petrarca y Dante nos recuerdan su gusto por la literatura renacentista, quizá por eso nos conmina a leer siempre a Horacio Cárdenas en su trabajo sobre los estudios clásicos en Venezuela; la eliminación del latín y el griego en los estudios de bachillerato han empobrecido nuestro castellano. Pero por encima de todo, el humanismo de Pedro Pablo Paredes es cervantista, y en sus propias palabras propiamente quijotista. Las obras de Suárez, Caro, Cuervo, Marroquín, Pombo, Valencia, Sanín Cano, Carranza, Casas y Téllez son un referente sistemático en su prosa y poesía. Su trayectoria en la literatura venezolana le mereció el Premio Nacional de Literatura en 1992, aunque ya en 1977 había obtenido el Premio Municipal de Literatura, en Caracas. Y el concepto por la poesía lo resume en la admiración por la trilogía de poetas venezolanos de todos los tiempos, y no duda en afirmar, que son: Andrés Bello, José Antonio Maitín y el tachirense Manuel Felipe Rugeles. Por Emilio Constantino Guerrero guarda un afecto especial, hasta el punto de afirmar: “si yo fuera presidente de la República mandaría a editar su novela &lt;em&gt;Sangre patricia&lt;/em&gt; y la colocaría en la entrada de los grandes centros comerciales para que la gente la llevara de gratis”. Esta vocación le llevó igualmente a fundar y participar en varias peñas literarias, entre las que se destacan: el Grupo Yunke, La Cueva Picto-lírica, El Parnasillo, la Peña Manuel Felipe Rugeles, la Peña Horacio Cárdenas Becerra y el taller poético literario Zaranda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Sociedad Bolivariana del Táchira siempre será recordado por ser el más ferviente impulsor del llamado &lt;em&gt;Boletín&lt;/em&gt; de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro Correspondiente al Estado Táchira, del cual fue su coordinador, en la época en que Francisco Fontiveros Casanova fuera el presidente. Allí estuvo al lado de Nicolás Rubio Vargas, Edgar Velandia, Pedro R. Villasmil, Charito de Jugo, Nerio Leal Chacón y J. J. Villamizar Molina. En el recuerdo perenne estará siempre el homenaje &lt;em&gt;In Memoriam&lt;/em&gt; realizado al extinto Horacio Cárdenas Becerra en 1986.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Academia de Historia del Táchira su nombre aparece vinculado a la segunda etapa, ocupando el sillón XII del antiguo Centro de Historia del Táchira, que en su momento estaba integrado en el siguiente orden de los sillones: Rafael María Rosales, Monseñor Edmundo Vivas, Luis Eduardo Pacheco, Aurelio Ferrero Tamayo, José Quintero García, Félix María Rivera, Amenodoro Rangel Lamus, Ramón José Velásquez, Pío Bello, s. j., Horacio Cárdenas, Mons. Carlos Sánchez Espejo, Pedro Pablo Paredes, José García Rodríguez, José Antonio González C., Ilia Cira Rivas de Pacheco, Xuan Tomás García Tamayo, Emiro Duque Sánchez y J. J. Villamizar Molina. Y ejerció sus funciones como sub-director, acompañando a Aurelio Ferrero Tamayo en la presidencia, para el periodo 1970-1971. Hoy queremos también recordar que el &lt;em&gt;Boletín &lt;/em&gt;del Centro de Historia del Táchira se imprimía en los Talleres Tipográficos del Ejecutivo del Estado, por gentil disposición del Dr. Rad Rached, Primer Magistrado Regional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Pablo Paredes fue, es y será, un gran animador de las publicaciones. Recuerdo que en sus últimas participaciones a las reuniones ordinarias de la Academia de Historia, en casa del Dr. Aurelio Ferrero Tamayo, se presentó con dos obras: &lt;em&gt;Colombia en el corazón&lt;/em&gt; (2001) y &lt;em&gt;Pura&lt;/em&gt; &lt;em&gt;música&lt;/em&gt; (2002) y me dijo soto voce: “así deberíamos hacer todos en cada reunión, presentarnos con libros, para que estas reuniones no sean de chismes y discusiones banales”. Lamentablemente estamos en deuda todavía, pero seguiremos en el compromiso de poder hacer ciertas sus palabras. Por eso, cuando pensamos en un homenaje para Ud., apreciado maestro Pedro Pablo Paredes, no dudamos en presentarle una muestra de las publicaciones de los Individuos de Número de las realizadas a partir del año 2000. En el entendido, de que no hay para un amante de los libros y de la sabiduría un regalo más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ser humano, Pedro Pablo Paredes es un canto a la humanidad. En él habita lo sublime y lo profano, ha sabido vivir la alegría de la vida pero no le teme al dolor. Cuando tuvo que soportar estoicamente la enfermedad de su hijo, le acompañó, sufrió con él, y siempre estuvo a su lado para aliviarlo y verlo morir en sus brazos. Es un hombre que ha sido humano, demasiado humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Padre, sus hijas le reconocen como un ser especialísimo, así afirma Laura Paredes de Biaggini: “Papá siempre ha sido un ejemplo a seguir, le admiramos, le seguimos, es todo para nosotros”. Leda Paredes, quien le acompañó en el acto solemne de la Academia de Historia y de la Sociedad Bolivariana del Táchira, se expresó con gratitud. Y la gran ausente, su esposa, Doña Carmen Zambrano de Paredes, quien ya goza de la gloria de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre sus amigos, Pedro Pablo Paredes cuenta con una de las más aquilatadas amistades; se trata del poeta José Antonio Escalona Escalona, coetáneo, estudiaron juntos, fueron compadres de matrimonio mutuamente, y hasta la nominación al Premio Nacional de Literatura fue conjunta; el respeto es tan grande que J. A. Escalona se retiró al saberse compitiendo con su amigo del alma. La identificación entre estos dos poetas la expresa J. A. Escalona al afirmar: “somos dos almas gemelas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de la antropología filosófica le debemos la definición más certera de los venezolanos, quizá sin muchas estadísticas y sin muchos cálculos, pero es igual de certera. Así manifiesta: “Nosotros no somos historiadores; ni somos sociólogos; ni somos politólogos, como dicen ahora. Pero, tanto en la clase como en la conferencia, hemos sostenido la tesis que nadie ha contradicho ni de boca ni de pluma.” (2001: 100) y continua: “hay dos tipos de venezolanos: los de la Montaña y los del Llano. Los de la Montaña somos seres organizados, aún en la más extrema pobreza, nuestras casas están barriditas, y las gallinas en el corral; mientras el hombre del Llano es un hombre que vive a sus anchas, de bragueta abierta, y con las gallinas encima del comedor”. Y sentencia: “hasta que no se me demuestre lo contrario ese es el prototipo del venezolano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un grancolombiano a morir, su amor por Colombia lo ha llevado a estar expuesto incluso a la muerte. Me comentaba que en una oportunidad, en Mérida, tuvo que ser desalojado por la puerta trasera de un auditorio, porque lo querían linchar por afirmar en su conferencia que era colombiano a carta cabal. Y en su trabajo Colombia en el corazón (2001) nos manifiesta que “En el fondo y en verdad, los recelos en contra de la integración son característicos, al parecer, del subdesarrollo. Los países desarrollados tienen superado todo eso. Los países desarrollados, como son países cultos, son países integrados. Europa está, por caso, a la vista. Colombia y Venezuela, en este problema, no tienen para donde coger. O se integran para el desarrollo, o se desarrollan por separado, pero a un costo casi inalcanzable” (p.101).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, como una manifestación de su afecto por Colombia se le otorgó la distinción Orden al Mérito de la Confraternidad Bolivariana, instituida por la Sociedad Bolivariana del Táchira el 3 de octubre de 2006 para honrar la memoria de quienes se han destacado por el espíritu de hermandad grancolombiana. Y al mismo tenor, se le entregó la condición de Miembro de la Academia de Historia del Norte Santander, distinción emanada de esta corporación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la enseñanza del nacido en La Raya, en la Mesa de Esnujaque, Estado Trujillo el 21 de enero de 1917, tachirense de vocación y colombiano de corazón. O como también gusta decirlo, y que Pablo Mora nos lo recrea hoy: “trujillano de nacimiento, merideño de crecimiento y tachirense de sentimiento”. Es considerado junto con Mons. Jesús Manuel Jáuregui Moreno y Mario Briceño Perozo como la trilogía trujillana que más ha aportado al Táchira y a la andinidad en el cultivo de la elite intelectual. Realizó la Escuela Primaria en la Escuela Canónigo Uzcátegui, de Timotes. Entre las curiosidades de su vida está la anécdota, según la cual, la primera lectura del Quijote la hizo a los ocho años, y el libro se lo cedió un pulpero de su pueblo. Estudió la Educación Secundaria en la Escuela Normal de San Cristóbal, siendo sus condiscípulos J. A. Escalona, Marcos González y Josefina Bustamante de González. Maestro Normalista (1943) y Profesor egresado del Instituto Pedagógico de Caracas (1953). Su jubilación del Ministerio de Educación data del año 1964, pero fue en ese preciso momento cuando comenzó su trabajo en la Educación Superior, ejerciendo su ministerio por más de 25 años en la Universidad Católica del Táchira. Fui testigo de excepción, cuando asistimos al acto realizado por la UCAT en homenaje al primer jubilado formalmente por esa entidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apreciado maestro, Pedro Pablo Paredes permítame tomar prestadas sus propias palabras para finalizar, aquellas expresadas como &lt;em&gt;desideratum&lt;/em&gt; del ser humano: “el hombre se realiza no tanto donde actúa, con todos los hierros de cada día; sino que se realiza, de veras, donde quienes tienen oídos para oír, como dice la Biblia, le oigan”. Hoy nos reunimos para decirle que estamos prestos a oírle y que su legado cultural será un compromiso de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;ANEXO&lt;br /&gt;EXPOSICIÓN DE OBRAS PUBLICADAS POR LOS MIEMBROS DE LA&lt;br /&gt;ACADEMIA DE HISTORIA DEL TÁCHIRA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I. TESIS DOCTORALES&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2005) Mogollón, Ligia Esther. &lt;em&gt;San Cristóbal, ciudad y territorio en el siglo XX&lt;/em&gt;. San Cristóbal: UNET, 240 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2004) Mora García, José Pascual. &lt;em&gt;La dama, el cura y el maestro en el siglo XIX&lt;/em&gt;. Mérida: Consejo de Publicaciones ULA, 498 pp.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2003) Sánchez, Samir. &lt;em&gt;San Cristóbal: Urbs Quadrata&lt;/em&gt;. San Cristóbal: UCAT. 838 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2001) Torres Sánchez, Jaime. &lt;em&gt;Haciendas y posesiones de la Compañía de Jesús en Venezuela:&lt;/em&gt; &lt;em&gt;El Colegio de Caracas en el&lt;/em&gt; &lt;em&gt;siglo XVIII&lt;/em&gt;. Sevilla: CSIC. 341 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2000) Carrero, Manuel. &lt;em&gt;Cipriano Castro, el imperialismo y la soberanía nacional venezolana, 1895-1908.&lt;/em&gt; Caracas: BATT. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II. CAPÍTULOS EN LIBROS COLECTIVOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) Lugo Marmignon, Yariesa. “Arqueología de la memoria escrita. Requiem para un becerro”, en Casado, Manuel et al. (Comp) &lt;em&gt;Escrituras silenciadas en la época de Cervantes.&lt;/em&gt; Universidad de Alcalá de Henares (España)-Universitá di Bologna (Italia). 499-510 pp.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2003) Méndez Salcedo, Ildefonso. “Ramón J. Velásquez: una bibliografía selectiva”, en: AA/VV. &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez, estudios sobre una trayectoria al servicio de Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Universidad Metropolitana; ULA-Táchira. 399-404 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III. LIBROS &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) Hernández Contreras, Luis. &lt;em&gt;Bodas de Oro&lt;/em&gt; &lt;em&gt;de la Escuela de Música Santa Cecilia.&lt;/em&gt; Mérida: Esuela de Música Santa Cecilia. 328 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) González Escorihuela, Ramón. ¡&lt;em&gt;Gómez único! Ezequiel Vivas y la consolidación del gomecismo.&lt;/em&gt; San Cristóbal: ULA. 198 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) AA/VV. &lt;em&gt;Aurelio Ferrero Tamayo, último hidalgo tachirense&lt;/em&gt;. Mérida: Academia de Historia del Táchira. 96 pp.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) Méndez Moreno, Ricardo. &lt;em&gt;Páramo amigo&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Litoformas. 99 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2005) Velásquez, Ramón J. &lt;em&gt;La caída del liberalismo amarillo&lt;/em&gt;. Caracas: Norma. 510 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2005) González Romero, Jesús. &lt;em&gt;Pensamiento y vicencias&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Litoformas. 710 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2004) Ferrero de Romero, Cecilia. &lt;em&gt;Memorias familiares&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Arauco. 236 pp. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2004) Santander. Gilberto et al. &lt;em&gt;Grupos subversivos más allá y&lt;/em&gt; &lt;em&gt;más acá de la frontera&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Litoformas. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2002) Rojas, Reinaldo. &lt;em&gt;De Variquecemeto a Barquisimeto&lt;/em&gt;. Barquisimeto: Fundación Buría. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2002) Durán, Reina. &lt;em&gt;Adriana y sus andanzas.&lt;/em&gt; San Cristóbal: Litoformas. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2001) Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Colombia en el corazón&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Virgen de la Consolación. 186 pp.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2000) Rojas Moreno, Fanny. &lt;em&gt;La propiedad territorial en la antigua jurisdicción de La Grita.&lt;/em&gt; San Cristóbal: Litoformas. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV. DISCURSOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2006) Villamizar Molina, J. J. &lt;em&gt;Discurso de Orden en el Sesquicentenario de Creación de la Provincia del Táchira&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Concejo Municipal de San Cristóbal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-117019783118690751?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/117019783118690751/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=117019783118690751&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/117019783118690751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/117019783118690751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/pedro-pablo-paredes-en-la-plenitud-de.html' title='Pedro Pablo Paredes, en la plenitud de sus noventa años sigue soñando'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913422204824458</id><published>2007-01-18T07:20:00.000-08:00</published><updated>2007-01-18T08:04:41.840-08:00</updated><title type='text'>Un vaso de bon vino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/22132/Foto%203.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/314581/Foto%203.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fotografía: Pedro Pablo Paredes. San Cristóbal, 2006. Fuente: ehm publicidad, &lt;em&gt;Affaire&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Magazine&lt;/em&gt;, año V, núm. 20, San Cristóbal, abril 2006, p. 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Pablo Mora&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nació en Trujillo, La Mesa de Esnujaque. Creció en Mérida, Timotes. Se formó, realizó en el Táchira, San Cristóbal. Huelga decir que es trujillano de nacimiento, merideño de crecimiento y tachirense de sentimiento. Si brindó tantas veces ¡Por los Andes! hoy son ellos quienes brindan por él, en sus noventa años de mundo íntimo construido a pulso de júbilo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ni alto, ni bajo, es de tamaño mediano. Ni fuerte, ni débil, su complexión es regular. Lo distinguen un mentón anodino, unos maxilares recios, cuadrados; unos pómulos chinescos; una nariz decididamente socrática; unas cejas sin solución de continuidad; una frente amplia; un pelo que ya poco cuenta; una nuca como despeñadero; la clásica cabeza del andino. Porta en sus actitudes, palabras, ademanes, acentos, el sello definitivo de su tierra. Hoy con paso sereno de estantigua, asendereado caballero, junto al Torbes a sus pies, ve pasar la niebla sobre sus cuarteles, sobre su ciudad, en tanto un cristofué da razón de su soñaje.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De Nación, tímido, perviven, en su alma, rincones de sombra, miedos que no han podido vencer los años. Más retraído que sociable, más apartadizo que contertulio. Un tanto hosco, resulta siempre cordialísimo. Con José Ortega y Gasset, sabe que "todo verdadero poeta nos plagia". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Serio casi siempre, gusta, sin embargo, de ir poniendo una notita, mínima pero certera, de humor en la vida. Sin explicarse ni la maldad, ni la tristeza, en las gentes, así sean las del Ateneo o la mera plaza. La alegría, dice, es el único bien que, repartiéndolo, aumenta siempre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carente de compromisos religiosos, pobre en negocios, apenas si se le vio sacando cuentas. Adicto a la justicia, está con los más. Cree, catador de emociones y de gozos, en la belleza. El sueño, el asombro, explican su vida, sus puntos y comas de poeta. La emoción es la razón suprema, capital, de su vida. Le redimen, de pronto, los instantes, con igual eficacia enjubiladora: el trino de un pájaro, la luz del campo después que pasa la lluvia, el sol de los venados, la alta candidez de la nieve, el pueblo prendido a su ladera, una bella mujer que se pierde entre la niebla, el camino que ya nadie transita. La soledad. El humo dormido. El camino viejo. Los pequeños misterios. El cafetal en flor. La ciudad espiritual. Una velada. El bucare encendido. Una hoja seca. Un ave insomne. Un día azul. Todo. Por ello, orgullosamente, proclama: En cuanto a arte, solamente nos mueve la belleza, dondequiera que aparezca. En punto a política, solo nos compromete el hombre, el mismo en todas partes: siempre, como nosotros, eso sí, de cara al porvenir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sacamos a Pedro Pablo Paredes a vista de ojos, ponemos en limpio unas cuantas emociones suyas, obedeciendo a su ideal de que la belleza debe ser rescatada. Él se percatará, con toda probabilidad, de estas notas. Enorme tal vez su sorpresa. Si negativa, lo satisfará, cuando menos, lo fieles que somos a su desdén por el énfasis, a su indiferencia por la originalidad. Su ciudad espiritual, su &lt;em&gt;Patria del sueño&lt;/em&gt;, de &lt;em&gt;alegre cielo y apacible temple&lt;/em&gt;, se llena de silbos y nostalgia debajo de la sien memoriosa. La dulce curva de sus colinas se afina en la niebla de nácar. La emoción nos indica que existimos. De gozo tiembla la comarca en indefinible azulidad. Porque toda dicha verdadera inspira unánime respeto: es amor, enigma, triunfo, plena vida, levantemos un &lt;em&gt;vaso de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;bon vino&lt;/em&gt; por su júbilo, su vida, por la empresa gallardamente cumplida, al pie de la alegría. ¡&lt;em&gt;Ad multos annos&lt;/em&gt;! &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913422204824458?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913422204824458/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913422204824458&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913422204824458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913422204824458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/un-vaso-de-bon-vino.html' title='Un vaso de bon vino'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913356884858981</id><published>2007-01-18T07:13:00.000-08:00</published><updated>2007-01-18T07:56:26.766-08:00</updated><title type='text'>Algunas páginas del escritor</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;SAN CRISTÓBAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera este alegre cielo mío&lt;br /&gt;y este apacible y plácido tempero&lt;br /&gt;que marca sin cesar mi derrotero&lt;br /&gt;con puntos suspensivos de rocío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera la lluvia y el estío&lt;br /&gt;y el verdor de este valle verdadero&lt;br /&gt;que lleva al pecho su mejor lucero&lt;br /&gt;y al cinto siempre su invencible río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera esta luz y esta neblina&lt;br /&gt;que le pone turbante a la colina&lt;br /&gt;para que entre en la noche misteriosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dímelo tú no más: ¿de qué manera&lt;br /&gt;tendería a tus pies esta pradera&lt;br /&gt;y el corazón también como una rosa?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Pedro Pablo Paredes. &lt;em&gt;Gavilla de lumbres&lt;/em&gt;. 3a. ed. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 2000, p. 83.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA CIUDAD CONTIGO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La ciudad, contigo, es una&lt;br /&gt;nueva ciudad. Va la brisa&lt;br /&gt;cantando. Sale la luna&lt;br /&gt;cantando. Llevan su prisa&lt;br /&gt;las aguas ya sin ninguna&lt;br /&gt;prisa, por entrañar, sola,&lt;br /&gt;tu imagen. La ciudad suelta&lt;br /&gt;sus pájaros. Y enarbola&lt;br /&gt;su afán de ser –cual tú– esbelta&lt;br /&gt;llama, dulzura, corola. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RÍO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Al fondo del Valle. Espejo&lt;br /&gt;de la ciudad, de ti. Acaso,&lt;br /&gt;va en sus aguas gozo viejo&lt;br /&gt;y afán nuevo… Paso a paso,&lt;br /&gt;pone bajo su reflejo&lt;br /&gt;el cielo en lo alto del día,&lt;br /&gt;la colina, la alborada,&lt;br /&gt;y el pájaro. Y la alegría&lt;br /&gt;con que enciende tu mirada&lt;br /&gt;la perfecta compañía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Pedro Pablo Paredes, &lt;em&gt;Breve antología en verso&lt;/em&gt;. 2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000, pp. 57 y 65.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EL TORBES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amiga y yo, desde el balcón, nos hemos quedado mirando el Torbes. Apenas movemos los labios. Nos entendemos mejor con el silencio. Ella ama, tanto como yo, este paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aire de enero está absolutamente límpido. Tiemblan, acariciadas por él, las lontananzas. Las colinas, tanto hacia Zorca como hacia el Tamá, destacan nítidos sus perfiles. Los árboles parecen todos tocados, poseídos por el mismo júbilo. Entre unos y otros, tendiendo el hilo invisible del trino, pasan arrebatados los pájaros. Brígida y yo, abstraídos, miramos pasar el Torbes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Torbes, estos días, parece también, como el año, recién nacido. Pasa y pasa, siempre cantando. Entonándole, más bien, a la ciudad, como el más fiel de sus enamorados, su inagotable “madrigal de agua”. Ostenta ahora su más grata limpidez. Cuando lo miramos, tornando los ojos hacia la vecina Táriba, brilla, traspasado de blancura. Centra, de meandro en meandro, el valle todo. Lava los pies de los bucares; refresca el afán de las alfarerías; entraña las nubes supremas; y se lleva, como el más esbelto recuerdo, la silueta de esa garza que lo ve pasar, pensativa, clavada en el agua sobre una sola pata.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EL HUMO DEL ALFAR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solemos conversar, tanto por la mañana como por el mediodía, así por la tarde como por la noche, frente al Torbes; teniendo, más allá del agua apacible, los verdes de Zorca. Estos, siempre distintos y siempre los mismos, nos apaciguan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los alfares ribereños, lo que más nos place es el humo. Sale sin descanso de las oscuras chimeneas, aire arriba, cielo arriba, en variables volutas. Estas volutas se destacan, perfectamente grises, sobre el verde del fondo. Brígida, viéndolas, piensa en el genio de las fábulas, que brota de su redoma a satisfacer los más exquisitos deseos. Yo, en cambio, evoco la danzarina que se retuerce en el aire, echa las manos al cielo, entrecierra los ojos y va abandonando los siete velos de la leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brígida calla; callo asimismo yo. El humo del alfar vale por todos los coloquios. Y, desde luego, por todas las evocaciones. A toda hora lo vemos, con Zorca al fondo, escalar su cielo siempre de “sacro azul irresistible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;LA NIEBLA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se han sucedido hoy, una tras otra, las lloviznas. Lloviznas suaves, tenues, delicadas, que le han velado la faz a la ciudad. Entre una y otra, ha insistido en esplender el sol. Extraordinaria frescura flota, trémula, dondequiera que posamos los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caer la tarde, me he encontrado con Brígida. Hemos recorrido, juntos, gran parte de la ciudad. Sólo por contemplar, desde los mejores ángulos, la niebla. Esta ha descendido, lenta y espesa, por las faldas de Pirineos; del otro lado, por las colinas de Zorca; y ha cerrado, casi por completo, las lontananzas del sur y del norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, de repente, le tendemos la vista al Tamá. Las montañas, por allí, nos ofrecen espectáculo perfecto. Oscuras al ras del horizonte, de azul pizarroso contra el otro azul más claro del cielo, están ceñidas a la altura del talle, como doncellas de fábula, por la gasa inconsútil. Esta es cada vez más limpia: blanca de toda blancura. Tal vez para contrastar, lo mejor posible, con la noche que se aproxima. Toda la ciudad, pues, se nos presenta transformada por la hora crepuscular en la “aldea en la niebla” de quien, tan bien, nos habló el poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Pedro Pablo Paredes, &lt;em&gt;La ciudad contigo&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1984, pp. 13-14, 46-47 y 66-67.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ALDEA EN LA NIEBLA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que conocieron primero la tierra, presintiendo la ciudad que sobre ella sería, la llamaron, de un solo golpe de efecto, Zorca. El lugar sería llamado, un poco más tarde, Valle de Santiago. Sobre él, en su centro y ya en tercera instancia, pararía sus andanzas el fundador. Le correspondió al Capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, castellano, ordenar los primeros cimientos. Poner a nadar, más bien, la Villa de San Cristóbal. Valle y Villa, hechos el uno para la otra, enfrentan desde entonces el destino. Cuando acertó a venir el cronista, justificó al torero y justificó al fundador. Halló la tierra – Valle y Villa– tan “de alegre cielo como de apacible temple”. Otra manera, no menos poética, de nombrarla. Otra manera de quererla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Plaza Mayor, hoy Plaza de Maldonado, centró las edificaciones primeras. Ubicó y asentó los primeros vecinos. Inspiró las ocupaciones de los primeros días. Estos, naturalmente, comenzaron a correr. Y, corriendo que corrían, la villa primera fue creciendo, creciendo. Fue, digamos, tomando posesión de la tierra. Moviéndose, como quien dice, hacia los costados oriental y septentrional. Se multiplicaron las calles; tuvo nuevas carreras; aparecieron callejones insospechados; hubo otras plazas y otros templos. Si hubiera resucitado el Capitán Maldonado, de pronto, si de pronto hubiera regresado el cronista, ninguno de los dos hubiera reconocido la Villa. De Villa niña o moza que había sido, había pasado a ser, ya, mujer. Hecha y derecha. Tan hermosa como la conoció el tororo. Tan esbelta como la moldearon los primeros vecinos. Con un signo, eso sí, que le vino de nación. El encanto natural que suele ostentar toda belleza. La gente lo ha llamado, con acierto, cordialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andando los años –los siglos– le nació a la tierra, al valle, a la villa, a la ciudad, el Poeta. El Poeta, como no podía ser menos, sintió, desde los momentos iniciales, el encanto del ambiente. Debió embelesarlo, más de una vez, el asordinado madrigal del Torbes, la fidelidad con que la niebla baja sobre la ciudad, se detiene sobre ella, se aleja, desaparece, vuelve, le pone bufanda contra el frío, le ciñe las sienes de inconsútil turbante; la gracia con que la cantan, sin cesar, todos sus pájaros; la perseverancia con que la mima, apasionada de veras, la luz; el júbilo que pone la brisa, todos los días, en esculpirla de nuevo. Debió asombrarlo, también, la agilidad con que la ciudad, segura de lo que hacía, escalaba sus colinas y hacía suya todas sus mesetas. Siempre al amparo de su “alegre cielo”; siempre bajo la conducción de su “apacible temple”. Siempre en pie de cordialidad. ¿Qué es más en ella, debió preguntarse en silencio el Poeta, su hermosura o su gracia, la belleza cambiante de la tierra o el misterioso hechizo del espíritu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, no debió poder responderse el propio Poeta. Estemos seguros de ello. Pero, un día entre los días, “se la fue sacando de su propio ser”. La fue descubriendo, como había hecho el tororo antiguo, dentro de su propia sensibilidad. La fue, como el famoso castellano, fundando para todos nosotros. Pacientemente; fervorosísimamente. Verso por verso y poema por poema. Y, como en toda fundación verdadera, el Poeta comenzó por nombrarla. Como tantos que le habían precedido, la reconoció radicalmente bella. Sin vacilar, pues, de un solo golpe de corazón también, le puso nombre “alto, sonoro y significativo”. La llamó Aldea en la Niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más humilde de las palabras, aldea, tomó, de repente y por obra de gracia del genio lírico, categoría suprema. Tanto, que, hoy por hoy, no sabemos determinar si fue que creó al sólo nombrar; o fue que, al revés, nombró al sólo crear. Con ese hecho estético el Poeta, tal vez sin conciencia cabal de lo que quería decirnos, nos dijo que “la dicha consiste en quedarse aquí para siempre”. De entonces acá, viendo crecer y crecer la ciudad, nos hemos olvidado de que pudo llamarse Zorca. Nos hemos olvidado de que, en principio, fue Villa. Nos hemos olvidado, casi del todo, de que pervive bajo la advocación del viejo santo –el pasado– que cruza el río sólo por poner el niño –el porvenir– que lleva en el hombro en la orilla. Es que en nuestra Aldea en la Niebla sigue rumoreando el Torbes; jugueteando la brisa; pintando jardines la luz; pasando y tornando a pasar la niebla; cantando sin término “los pájaros en la tarde”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el Poeta, como querían los griegos, pudiera escaparse del Hades, siquiera por un instante, no caería del asombro. El, que nunca creyó en otra aldea, que nunca soñó en otro cielo, que nunca pensó en otra tierra, tendría que volver a descubrirse la ciudad nativa. Cuan larga es: desde Las Lomas hasta La Concordia. Cuan ancha es hoy: desde la orilla del Torbes hasta las cimas de Pirineos. Con muchas más calles, con muchos edificios y templos, con muchas más gentes de todas clases. Pero siempre, eso sí, con su “alegre cielo” y con su “apacible temple”. Cada vez más grande y más honda en el corazón de todos. Mejor dicho: cada vez más cordial. Y comprobaría, para su más íntimo júbilo, que el principal fundador ha sido él mismo. Porque, a pesar de desarrollos y crecimientos insospechados, la ciudad sigue siendo, Aldea en la Niebla, que es eterna. Una “ciudad de siempre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Pedro Pablo Paredes, &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt;. Caracas: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1982, pp. 129-131.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913356884858981?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913356884858981/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913356884858981&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913356884858981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913356884858981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/algunas-pginas-del-escritor.html' title='Algunas páginas del escritor'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913316480649252</id><published>2007-01-18T07:00:00.000-08:00</published><updated>2007-01-23T14:14:46.016-08:00</updated><title type='text'>Hitos de una trayectoria intelectual</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/980191/Foto%201.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/560890/Foto%201.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fotografía: Pedro Pablo Paredes. Sin lugar ni fecha. Fuente: Pedro Pablo Paredes, &lt;em&gt;Calificaciones&lt;/em&gt;. Caracas: Asociación de Escritores Venezolanos, 1966, p. 3.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Investigación y redacción:&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;NACIMIENTO&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nació en La Mesa de Esnujaque, Estado Trujillo, el 21 de enero de 1917. Vivió su infancia y adolescencia en Timotes, Estado Mérida. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;MATRIMONIO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Contrajo nupcias con doña Carmen G. Zambrano, abogada de profesión, con quien procreó cinco hijos: Rafael Augusto, Laura, Leda Adaurima, Pedro Pablo y María Colombia. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ESTUDIOS REALIZADOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cursó la educación primaria en la Escuela Nacional “Canónigo Uzcátegui”, en Timotes, hasta concluirla en 1933. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se recibió de Maestro de Educación Primaria Urbana en la Escuela Normal Federal de San Cristóbal, Estado Táchira, en 1943. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el Instituto Pedagógico Nacional, en Caracas, obtuvo su grado de Profesor de Castellano, Literatura y Latín, en 1953. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD DOCENTE&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Educación Primaria: Ejerció como maestro, subdirector, director y supervisor en instituciones de Valera, Escuque, Betijoque, Barquisimeto, Caracas y San Cristóbal. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Educación Normal: Se desempeñó como profesor y subdirector en instituciones de Caracas y San Cristóbal. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Educación Superior: Trabajó como profesor en la Universidad Católica “Andrés Bello”, Extensión Táchira, y luego en la Universidad Católica del Táchira. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD PERIODÍSTICA&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colaborador de &lt;em&gt;Vertical&lt;/em&gt;, vocero de la Escuela Normal Federal de San Cristóbal (década de 1940). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Articulista en la &lt;em&gt;Revista Nacional de Cultura&lt;/em&gt;, Caracas (desde 1949). &lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colaborador del &lt;em&gt;Papel Literario&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;El Nacional&lt;/em&gt;, Caracas (desde 1956). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Director de &lt;em&gt;Vanguardia Literaria&lt;/em&gt;, suplemento del diario &lt;em&gt;Vanguardia&lt;/em&gt;, San Cristóbal (década de 1960). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colaborador del diario &lt;em&gt;Vanguardia&lt;/em&gt;, San Cristóbal (décadas de 1960 y 1970). Título de la columna: &lt;em&gt;Memorial. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colaborador del &lt;em&gt;Diario Católico&lt;/em&gt;, San Cristóbal (década de 1980). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colaborador del &lt;em&gt;Diario La Nación&lt;/em&gt;, San Cristóbal (desde la década de 1980). Título de la columna: &lt;em&gt;Cartel. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Coordinador y articulista de la &lt;em&gt;Hoja Cultural&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Diario La Nación&lt;/em&gt;, San Cristóbal (década de 1980). Título de la columna: &lt;em&gt;Palique bibliográfico&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD CULTURAL&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miembro del grupo “Yunke”, San Cristóbal (1942), bajo cuyo sello editorial apareció su poemario &lt;em&gt;Silencio de tu nombre&lt;/em&gt; (1944). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miembro del grupo “Cinco y Seis”, Caracas (década de 1950), formado por seis integrantes de la llamada “generación del cuarenta”: Orlando Araujo, José Antonio Escalona Escalona, Rafael Ángel Insausti, José Ramón Medina, Pedro Pablo Paredes, Oscar Sambrano Urdaneta. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Animador de la peña literaria “Manuel Felipe Rugeles”, San Cristóbal (desde 1960). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Individuo de Número del Centro de Historia del Táchira, San Cristóbal (1968). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miembro fundador del grupo “El Parnasillo”, San Cristóbal (1970), desde el cual publicó su poemario &lt;em&gt;Gavilla de lumbres&lt;/em&gt; (1976). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Promotor de la Asociación de Escritores Venezolanos, Seccional del Táchira (década de 1970). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Animador del taller literario “Zaranda”, San Cristóbal (desde 1979). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Presidente de la Sociedad “Salón de Lectura”, Ateneo del Táchira, San Cristóbal (1981-1982). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Animador del grupo cultural “Ariete”, San Cristóbal (desde 1982). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Individuo de Número de la Academia de Historia del Táchira, San Cristóbal (1991). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miembro Emérito de la Academia de Historia del Táchira, San Cristóbal (1997). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;RECONOCIMIENTOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Premio Municipal de Literatura, Distrito Federal, Caracas, 1977. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Premio Nacional de Literatura, Caracas, 1992.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913316480649252?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913316480649252/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913316480649252&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913316480649252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913316480649252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/hitos-de-una-trayectoria-intelectual.html' title='Hitos de una trayectoria intelectual'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913238923353260</id><published>2007-01-18T06:47:00.000-08:00</published><updated>2007-01-23T14:17:16.053-08:00</updated><title type='text'>Algunas opiniones sobre su obra</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/943532/Libros%20C.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/927695/Libros%20C.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA CIUDAD CONTIGO &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paredes, tal como ha transcurrido la literatura tachirense hasta la hora contemporánea, se ha convertido en el poeta por antonomasia de San Cristóbal. Nadie como él ha elevado la ciudad a estratos tan líricos. El Quijote y San Cristóbal –ya lo dijo en labios de Laín Sánchez– han sido los encuentros más grandes de su vida. En toda la obra del bardo se levanta, en alto relieve, su adoración por la ciudad: en sus poemas, en sus ensayos, en sus estampas. Pero hay un libro especial en este sentido. Un libro singular, único en su especie en nuestras letras. Es &lt;em&gt;La ciudad&lt;/em&gt; &lt;em&gt;contigo&lt;/em&gt;. Es un poemario –como es de suponer– escrito en prosa. Para adentrarse en el alma de la ciudad, que es su paraíso, el poeta, como visitante de esferas celestes, se acompaña de una fascinante, dulce y espiritual mujer y musa. Es &lt;em&gt;Brígida Baldó&lt;/em&gt;. Ella, algunos momentos, hace las veces de Beatriz, otras de Dulcinea. Pero siempre está presente, en cuerpo y alma, con sus sentidos y con su espíritu. Está en cada instante, frente a cada rostro, ante cada voz de la ciudad. El trovador –de la mano, y unido al alma de Brígida– va visitando cada plaza, cada calle, cada fuente, cada estatua. Sale y enhebra madrigales en los alcores, junto al “río tutelar”, frente al “arpa gigantesca” del Puente Libertador. Vive momentos fundacionales en la Plaza Juan Maldonado y penetra en la Catedral para vigorizar su estro con la seguridad de San Cristóbal y el martirio de San Sebastián. Su plectro se enerva de entonaciones de aventura, y entonces se da a la ronda por los caminos, por las aldeas, por los balcones naturales, poseído de una alacridad que le hace ver más hermosos y floridos los bucares y apamates, los limoneros y las rosaledas. En el ramillete cautivante de sus poemas, el trovador coloca nombres a toda cosa, a todo motivo, a toda imagen: allí el templo del Divino Redentor, la Torre Josefina, el Salón de Lectura, la Cuesta de Filisco; allá Cordero, Paramillo y Zorca; Palmira, la Colina de Toico y el Cerro del Cristo. El poema se inunda, además, con los elementos sustanciales de San Cristóbal: sus cocuyos, sus cometas y sus trompos; sus gorriones, surrucucos y copetones. Cualquier objeto de la ciudad, cualquiera de sus destellos, cualquiera de sus animados integrantes, hacen pulsar la lira. Nunca antes, San Cristóbal, había sido recinto poético de tanta variabilidad y de tanta intensidad. En este sentido –igualmente– Paredes supera a todos los poetas que han existido hasta hoy en nuestra literatura. Y, siempre, a medida que una estrofa del prosador –es decir, una estampa– se entreteje con la otra, surge, poderosa, la comunión del poeta con San Cristóbal y la comunión con su ideal compañera. Por eso, el bardo expresa, que la ciudad, por intermedio de la lengua rumoreante del surtidor, le ha estado hablando. Brígida contesta que podrían quedarse oyéndola por toda la eternidad. El poeta concluye su concepto. Confiesa que él siente, con exactitud, lo mismo. &lt;em&gt;La ciudad contigo&lt;/em&gt; es el poema más bello y completo que hasta ahora se ha escrito a San Cristóbal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: J. J. Villamizar Molina, “Pedro Pablo Paredes en la literatura tachirense”, en: Pedro Pablo Paredes. &lt;em&gt;Breve antología en verso&lt;/em&gt;. 2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000, pp.26-27. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/943339/Libros%20B.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/264997/Libros%20B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;PUEBLOS DEL TÁCHIRA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las letras de Pedro Pablo Paredes se han formado en las praderas intelectuales más propicias: los libros y el pueblo cuotidiano. Son las fuentes naturales para un escritor. Son fuentes y una fuente, la misma corriente de la lengua, vivo el pueblo en la tradición literaria, activa la escritura en las aguas del habla popular. Porque este excelente escritor ha leído con pasión y atención los mejores libros de nuestro idioma, ha podido escribir &lt;em&gt;Leyendas del Quijote&lt;/em&gt; (1976) y &lt;em&gt;Tema con variaciones &lt;/em&gt;(1975). Porque este clarísimo escritor de lengua española ha conocido, compartido y convivido con el pueblo venezolano, ha escrito &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt; (1965), y esta mata de limones dulces que titula &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Pablo Paredes es un poeta, en consecuencia un escritor de profunda vocación. La poesía estará siempre presente en la literatura. La prosa de un poeta gana sensibilidad. Cuando escribe ensayo sale de sus terrales la poesía, la emoción, la fragancia de los lugares más suaves y hermosos de la tierra tachirense, a cuyo amor aquí dedica su prosa, agua clara y fresca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría ensayar, con estos textos, una lectura a propósito de la identidad venezolana, a propósito de la lengua propia de nuestro pueblo, el español. La lengua es portadora de la identidad. La identidad está consustanciada con el idioma. En estos textos de lengua española encontrará usted la más preclara estirpe del idioma: “La más humilde de las palabras, aldea, tomó de repente y por obra y gracia del genio lírico, categoría suprema” (&lt;em&gt;Aldea en la niebla&lt;/em&gt;). Proviene del cultivo de y del culto a los clásicos, desde los más antiguos, en la tierra creadora del idioma, hasta los más recientes, aquí mismito, en la tierra hacedora del idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en estos textos encontrará quien quiera leerlos el modo propio del pueblo: “Entramos en Borotá con suficiente tempranía” (&lt;em&gt;Mañana en Borotá&lt;/em&gt;). El equilibrio entre la tradición escrita y la fuente cuotidiana, constituye el gran secreto de este escritor, quien ha logrado de este modo convertirse en portador, en sus letras, de todo el ser de la identidad del pueblo venezolano en su cimera expresión cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Guillermo Morón, Presentación, en: Pedro Pablo Paredes. &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt;. Caracas: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1982, pp. 9-10. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/809919/Libros%20A.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/446007/Libros%20A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EMOCIONARIO DE LAÍN SÁNCHEZ&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Libro que esperaba una reedición masiva este &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt;, de Pedro Pablo Paredes, en el cual se cuenta la historia viva y vivida de Los Andes venezolanos, desde la punta del pico Bolívar hasta La Raya, esa ilusoria razón geográfica que demarca linderos estadales, pero con tanta gallardía que se nos vuelve savia cada párrafo, cada página, cada crónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna oportunidad hubimos de decir que &lt;em&gt;Viaje al amanecer&lt;/em&gt; de Mariano Picón Salas y &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt; de Pedro Pablo Paredes, son los dos grandes libros de nuestra tierra andina, conllevando un amasijo de cariñosas unturas por sobre la piel de toda Venezuela. Entre los dos, insoslayables escritores, le dieron en nuestras regiones del frailejón y de los páramos, los toques finales a la biografía del monumento inconmensurable en que hemos nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Pablo tiene en &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt;, vuelo y fatiga desde cuando con la greda fresca podíamos hacer pájaros y hombres, bestias y niños, cerca de la quebrada o debajo de la sabrosa lluvia vespertina; y tiene oración de “salve reina y madre” y “alabado seas Señor” desde el candor de las mujeres campesinas que ven su futuro y su pasado a través de los cristales casi amargos de los desfiladeros, o que se duermen con el embrión adentro, pensativas y frescas, al arrullo del río poético que se desliza, despreocupadamente por entre riscos y mesetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor azoriniano –porque Azorín es compañero suyo en la grandeza de la palabra escrita– creó este libro para la posteridad: es una obra inmortal, casi divina, en donde se moja de rocío la punta del alma informe o se desliza por el rostro de alguna dama enamorada una furtiva lágrima del tamaño de la perla más grande. Un libro de incalculables alcances, con la historia de Los Andes atragantada en varias geografías, especialmente en la de don Felipe Massiani: la geografía espiritual, y en otras: la del abrevadero de los pequeños cuadrúpedos, que cientos de kilómetros más abajo es el caudaloso río; la de la musicalidad entre las selvas y cerca a los despeñaderos; la del camino que no termina nunca o la del camino que de tanto andar sosteniendo pisadas resuelve quedarse frente a la puerta grotesca de un barbecho o frente a la choza humilde de un ermitaño, perdido en la lejanía de los azules de cielo y de montaña, con la luenga barba y las cotizas de rejo en cruz como para alejar los mitos con las brujas de escoba por corceles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Rafael Ramón Castellanos, Prólogo, en: Pedro Pablo Paredes. &lt;em&gt;Emocionario de Laín&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Sánchez&lt;/em&gt;. 3a. ed. Caracas: Presidencia de la República, 1982, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913238923353260?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913238923353260/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913238923353260&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913238923353260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913238923353260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/algunas-opiniones-sobre-su-obra.html' title='Algunas opiniones sobre su obra'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913163817722348</id><published>2007-01-18T06:32:00.000-08:00</published><updated>2007-01-18T06:47:18.193-08:00</updated><title type='text'>Bibliografía selectiva de Pedro Pablo Paredes</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Investigación y redacción:&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:ildefonsomendez@yahoo.com"&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA DIRECTA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1) Libros y folletos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;A la luz de Bello&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 1998. 168 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Alabanza de la ciudad: poema&lt;/em&gt;. Prólogo: Juan Beroes. Caracas: [s.n.], 1947. 14 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Alcor&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1970. 113 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Bolívar escritor&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua, 1984. 63 p. (Colección Lengua Viva, 2).  &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Breve antología en verso&lt;/em&gt;. Selección y notas: José Antonio Escalona-Escalona; Prólogo: J. J. Villamizar Molina. Caracas: Hugo Melguizo, editor, 1987. 99 p. (2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000. 99 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Calificaciones&lt;/em&gt;. Caracas: Asociación de Escritores Venezolanos, 1966. 93 p. (Cuadernos Literarios, 125).  &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La ciudad contigo&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1984. 220 p. (El libro menor, 62). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Colombia en el corazón&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 2001. 186 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1965. 201 p. (3a. ed. Caracas: Presidencia de la República, 1982. 201 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Entre patria y patria&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 1999. 132 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Gavilla de lumbres&lt;/em&gt;. San Cristóbal: [s.n.], 1976. 37 p. (Cuadernos de “El Parnasillo”, 2). (3a. ed. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 2000. 86 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Guillermo Morón, un clásico vivo&lt;/em&gt;. [San Cristóbal]: Universidad Católica del Táchira, 1998. 116 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Leyendas del Quijote&lt;/em&gt;. Prólogo: Guillermo Morón. Mérida (Venezuela): Universidad de los Andes, 1976. 184 p. (2a. ed. Buenos Aires: Embajada de Venezuela, 1979. 144 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mérida y Bolívar&lt;/em&gt;. Mérida (Venezuela): [s.n.], [1982]. 31 p.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los nombres de la ciudad&lt;/em&gt;. Valencia (Venezuela): [s.n.], 1969. 40 p. (3a. ed. San Cristóbal: s.n., 1978. 54 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Patria del sueño: San Cristóbal&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Sociedad “Salón de Lectura”, 1961. 7 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Perfil de Bolívar&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981. 179 p. (El libro menor, 17). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt;. Presentación: Guillermo Morón. Caracas: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1982. 263 p. (Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 80). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pura música&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Editorial “Virgen de la Consolación”, 2002. 158 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;San Cristóbal, ciudad de siempre&lt;/em&gt;. Nota introductoria: Lolita Robles de Mora. San Cristóbal: Fondo Editorial Toituna, 1998. 95 p. (Colección Narrativa Contemporánea). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Silencio de tu nombre&lt;/em&gt;. Prólogo: Régulo Burelli Rivas. San Cristóbal: Grupo “Yunke”, 1944. 57 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El soneto&lt;/em&gt; &lt;em&gt;en Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Ministerio de Educación, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 1962. 205 p. (Biblioteca Popular Venezolana, 85). (3a. ed. Caracas: Monte Ávila Editores, 1985. 213 p.). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Tema con variaciones&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1975. 272 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Transparencia&lt;/em&gt;. San Cristóbal: [s.n.], 1947. 82 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;2) Ediciones, compilaciones y prólogos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aymará, Dionisio. &lt;em&gt;Huésped del asombro: obra poética completa&lt;/em&gt;. Presentación: Pedro Pablo Paredes. San Cristóbal: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 2000. 706 p. (Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses; sin número). (Edición al cuidado de Pedro Pablo Paredes). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;J. A. Pérez Bonalde&lt;/em&gt;. Compilación y estudio preliminar: Pedro Pablo Paredes. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua, 1964. 2 v. (Colección Clásicos Venezolanos). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rugeles, Manuel Felipe. &lt;em&gt;Antología&lt;/em&gt;. Selección y prólogo: Pedro Pablo Paredes. San Cristóbal: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes; Consejo Nacional de la Cultura; Gobierno del Táchira; Dirección de Cultura y Bellas Artes; Fundación de Amigos de la Literatura Tachirense, 2003. 65 p. [Forma parte de la edición bifronte cuya otra cara contiene lo siguiente: Juan Beroes. &lt;em&gt;Antología&lt;/em&gt;. Selección y prólogo: Ramón Ordaz. Mismo pie editorial. 187 p.]. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rugeles, Manuel Felipe. &lt;em&gt;Poesías: Antología general&lt;/em&gt;. Selección: Oscar Sambrano Urdaneta; Prólogo: Pedro Pablo Paredes. [Caracas]: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1961. 219 p. (Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 16). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Antología de la poesía venezolana contemporánea&lt;/em&gt;. Compilación: Pedro Pablo Paredes. Caracas: Asociación de Escritores Venezolanos, 1981. 398 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Cinco y seis del cuarenta&lt;/em&gt;. Compilación y notas: Pedro Pablo Paredes. Caracas: Gobierno del Distrito Federal, 1998. 141 p. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;El poema venezolano en prosa&lt;/em&gt;. Prólogo y selección: Pedro Pablo Paredes. Caracas: Contraloría General de la República, 1989. 117 p. (Colección Medio Siglo de la Contraloría General de la República, Serie Letra Viva).&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA INDIRECTA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Beroes, Juan. Prólogo, en: Paredes, Pedro Pablo.&lt;em&gt; Alabanza de la ciudad: poema&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1947. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Burelli Rivas, Régulo. Prólogo, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Silencio de tu nombre&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Grupo Yunke, 1944. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Castellanos, Rafael Ramón. Prólogo, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Emocionario de Laín Sánchez&lt;/em&gt;. Caracas: Presidencia de la República, 1982, pp. 1-5. (Biblioteca de Temas y Autores Trujillanos, 7). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escalona-Escalona, José Antonio. “Transparencia en la poesía de Pedro Pablo Paredes”, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Breve antología en verso&lt;/em&gt;. 2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000, pp. 9-13. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Morón, Guillermo. Prólogo, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Leyendas del Quijote&lt;/em&gt;. Mérida (Venezuela): Universidad de los Andes, 1976. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Morón, Guillermo. Presentación, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Pueblos del Táchira&lt;/em&gt;. Caracas: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1982, pp. 9-10. (Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 80). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Morón, Guillermo. “Sobre el escritor Pedro Pablo Paredes”, en: Paredes, Pedro Pablo (Compilador), &lt;em&gt;Cinco y seis del cuarenta&lt;/em&gt;. Caracas: Gobierno del Distrito Federal, 1998, pp. 125-126. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rivas Dugarte, Rafael Ángel y Gladys García Riera. &lt;em&gt;Quiénes escriben en Venezuela: Diccionario de escritores venezolanos, siglos XVIII a XXI&lt;/em&gt;. 2a. ed. Caracas: [s.n.], 2006. 2 v. [Véase: “Paredes, Pedro Pablo”, t. M-Z, p. 585]. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Robles de Mora, Lolita. Nota introductoria, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;San Cristóbal, ciudad de siempre&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Fondo Editorial Toituna, 1998, pp. 5-6.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Universidad de los Andes. &lt;em&gt;Diccionario general de la literatura venezolana: autores&lt;/em&gt;. Mérida (Venezuela): Universidad de los Andes, Centro de Investigaciones Literarias, 1974, pp. 548-549. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Villamizar Molina, José Joaquín. &lt;em&gt;Ciudad de San Cristóbal, viajera de los siglos&lt;/em&gt;. San Cristóbal: Alcaldía de San Cristóbal, [1992]. [Véase: “Pedro Pablo Paredes”, pp. 417-418]. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Villamizar Molina, José Joaquín. “Pedro Pablo Paredes en la literatura tachirense”, en: Paredes, Pedro Pablo. &lt;em&gt;Breve antología en verso&lt;/em&gt;. 2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000, pp. 15-27. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Villamizar Molina, José Joaquín. “Poeta de San Cristóbal”, en: Paredes, Pedro Pablo (Compilador), &lt;em&gt;Cinco y seis del cuarenta&lt;/em&gt;. Caracas: Gobierno del Distrito Federal, 1998, pp. 121-123.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913163817722348?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913163817722348/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913163817722348&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913163817722348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913163817722348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/bibliografa-selectiva-de-pedro-pablo.html' title='Bibliografía selectiva de Pedro Pablo Paredes'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116913068477757867</id><published>2007-01-18T06:21:00.000-08:00</published><updated>2007-01-23T14:21:48.790-08:00</updated><title type='text'>Pedro Pablo Paredes: "Escribir es para mí una necesidad perentoria"</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/22720/Foto%202.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/799867/Foto%202.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Entrevista realizada por&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL MEDIO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Usted es un andino por los cuatro costados. Empecemos por referirnos a sus orígenes andinos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Te recuerdo para comenzar que Ortega y Gasset hizo famosa una apreciación muy comentada que dice: el hombre no es solamente el hombre, es él y su circunstancia. De tal modo que, el hombre es hijo de su circunstancia. En el caso mío ocurre lo siguiente. Yo nací en La Raya, soy hombre fronterizo, y le voy a explicar por qué. Nací en una aldea que se llama La Raya, y se llama así, porque por su centro pasa el límite entre los Estados Trujillo y Mérida; es más, esa línea dividía a mi casa paterna en dos mitades, una trujillana y otra merideña. De esa casa había la misma distancia a la Mesa de Esnujaque que a Timotes, por lo que la gente de la aldea, se relacionaba para efectos jurídicos, comerciales o sociales, indiferentemente, o con la Mesa de Esnujaque o con Timotes, según la necesidad. En el caso particular de nuestra familia, estábamos relacionados con ambas localidades, aunque en mi caso, nací en la Mesa de Esnujaque, pero viví y me formé en Timotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Su vida en los Andes se distribuye en tres etapas, correspondiendo cada una de ellas a un Estado: Trujillo, Mérida y Táchira.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Así es. Le voy a dar algunas noticias. Concluí mi primaria en Timotes y empecé a pensar en la posibilidad de continuar mis estudios en otra parte. Me fui a Mérida interesado en las becas que ofrecía el Ministerio de Educación, para estudiar Educación Normal en San Cristóbal. Después de varios intentos y de un largo período de espera, me comunicaron que había sido elegido para estudiar becado en la Escuela Normal Federal de San Cristóbal, ciudad a la que llegué en noviembre de 1939. Allí estuve hasta que me gradué en 1943, de donde me enviaron a trabajar a escuelas del Estado Trujillo, sucesivamente en Valera, Escuque y Betijoque. En Mérida estuve poco, antes de venirme para San Cristóbal, trabajando y haciendo diligencias para continuar los estudios. Allí conocí el cine, que para mí fue un verdadero descubrimiento, vi películas de Gardel, que por entonces causaban furor, e igualmente, me dediqué a leer, en esos días circulaban mucho las obras de Vargas Vila, de modo que también las leí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Esa imponente geografía andina ha influido notablemente en su sensibilidad creadora, en sus gustos literarios, dejando marcada huella en su obra como escritor.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, es así, a tal punto que José Antonio Escalona Escalona me ha definido un poco en broma del modo siguiente. Ha dicho que yo soy hombre trujillano de nacimiento, cosa correcta, porque nací en la Mesa de Esnujaque; merideño de crecimiento, también cierto, porque crecí en Timotes; tachirense de sentimiento, que es verdad, pues he pasado gran parte de mi vida en San Cristóbal; y, colombiano de pensamiento, porque me formé intelectualmente hablando, leyendo autores colombianos, que eran los que predominaban en los Andes cuando estudiaba primaria y normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ESCRITOR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Háblenos de su primera formación, de sus estudios iniciales.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me formé en Timotes, en una escuela que recuerdo con mucho cariño, con un maestro ejemplar, de esos que ya no existen en Venezuela, cuyo método, para mí inolvidable, era el siguiente: dedicaba la mañana exclusivamente a matemáticas y el resto del día a la lectura de libros modélicos, para que los muchachos perfeccionáramos la dicción y la entonación en la lectura en alta voz. Había que repetir y repetir hasta que el maestro quedara satisfecho, y además, preparar lecturas recitadas expuestas de memoria, que de manera obligatoria nos eran asignadas. Esto influyó definitivamente en mí, y ahora que el tiempo ha pasado y hago memoria, creo sin ninguna pedantería, que eso marcó en cierto modo mi vocación intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Qué lecturas y qué escritores influyeron inicialmente en Usted?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo entré a los clásicos por Cervantes, con El Quijote, que lo leí siendo todavía un niño. Me lo prestó una persona a la que siempre veía con un libro entre las manos sin saber cuál era, y uno de mis recuerdos más entrañables de esa época infantil, teniendo yo unos trece años, estando en quinto grado, es que me leí El Quijote verdaderamente deslumbrado por la narración, sin saltar página, de punta a punta, y sin tener la obligación de dar cuenta de eso en la escuela. Todo esto siendo un muchacho. Ahora, eso en cuanto al Quijote. Pero también me he nutrido y creo que han influido en mí, los clásicos españoles: Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, el mismo Cervantes con sus &lt;em&gt;Novelas ejemplares&lt;/em&gt;, y más recientemente, Bécquer, la generación del 98, García Lorca, Azorín, Ortega y Gasset, en fin todos aquellos escritores españoles que hoy consideramos clásicos. Esto sin olvidar, claro está, a escritores de otras culturas, también importantes, como Víctor Hugo, Thomas Mann, Hermann Hesse y muchos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Y qué nos dice de los escritores venezolanos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que estudiando primaria, leíamos mucho a los autores andinos, bien fueran trujillanos, merideños o tachirenses, y también, a los colombianos, aunque preferentemente, a los merideños y colombianos. Después, por razones profesionales, es decir, de enseñanza, he trabajado mucho a los escritores venezolanos, hasta donde me ha sido posible, a la par de escritores de otros países. Ahora, debo resaltar el hecho de que mi formación es legítimamente andina, radicalmente andina. A lo cual se agrega, lo que he podido leer que no sea venezolano o colombiano, es decir, lo proveniente de la cultura francesa, portuguesa, alemana, etc. Aunque, en lo fundamental, mi formación es en lengua española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pasemos a su etapa sancristobalense. ¿Cuál era el ambiente intelectual a su llegada y en los primeros años de residencia en esta ciudad?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo llegué a San Cristóbal y me integré rápidamente a ella. Estando en la Normal, estudiando mi tercer año, ya me había hecho amigo de varios profesores, como Régulo Burelli Rivas, Manuel Osorio Velasco y otros más, y conocía a periodistas de algunos periódicos que había en esa época, como &lt;em&gt;Vanguardia&lt;/em&gt;, ya desaparecido. El caso es que surgió la posibilidad de crear un grupo literario, y se creó el grupo Yunke en 1942. Recuerdo que las reuniones se hacían en la casa de Luis Felipe Ramón y Rivera, con la característica de ser alternativamente musicales y literarias, es decir, la gente iba y leía sus cosas, bien fueran artículos, ensayos o poemas, o si no, asistían con su guitarra o piano, y ejecutaban sus canciones. Allí fue donde se hizo famosa, al menos para nosotros, Ofelia Ramón, la mejor intérprete de la música típica tachirense que ha habido hasta nuestros días. Las sesiones eran medio musicales, medio literarias, y a veces estrictamente musicales o estrictamente literarias. Ese grupo tuvo la particularidad de que aglutinó a lo que después se comenzó a llamar la generación del 40, en el Estado Táchira, claro está, donde estábamos José Antonio Escalona Escalona, Aurelio Ferrero Tamayo, Carlos Sánchez Espejo, Manuel Osorio Velasco, Rafael María Rosales, Ramón J. Velásquez y algunos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Qué papel jugó el grupo Yunke en las letras regionales y en las nacionales?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Jugó un papel si se pudiera decir pedagógico, pero teniendo presente que su mayor proyección fue en el ámbito regional. Curiosamente, como ocurrió en el resto del país, pero en el Táchira con mayor fuerza, tuvimos como padrinos espirituales a los poetas del grupo Piedra y Cielo, de Bogotá. El grupo Yunke también dio a conocer las primeras publicaciones, no muchas, claro está, de varios de sus integrantes. De ahí salió mi primer libro, que fue un cuaderno de poemas llamado &lt;em&gt;Silencio de tu nombre&lt;/em&gt;, así como también, los primeros libros de Manuel Osorio Velasco, Régulo Burelli Rivas y algún otro. Recuerdo que nos reuníamos con frecuencia y trabajábamos de manera sistemática. Publicamos muchas páginas literarias en periódicos como &lt;em&gt;Vanguardia&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El Centinela&lt;/em&gt;. Estuvimos en contacto con otros grupos de Colombia, Argentina y México, coincidentes en el tiempo y generacionalmente. Con los años, al irnos graduando, nos fuimos dispersando, y esto acabó con el grupo. Pero, en fin, fue una linda experiencia que a todos nos marcó de algún modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Qué nos puede decir de la generación del 40, de la cual Usted forma parte?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La generación del 40 tuvo los siguientes puntos definitorios. Primero, se propuso volver a los clásicos, para reaccionar contra el surrealismo del grupo Viernes. Segundo, se propuso algo parecido a la generación del 18, es decir, ser hasta donde fuera posible, auténtica y rigurosamente venezolana, lo que creo se logró magníficamente en casos como el de Aquiles Nazca. Esa generación tiene nombres claves como Juan Beroes, Luz Machado, Luis Pastori, Ida Gramcko, Ana Enriqueta Terán y otros más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Usted es un escritor a tiempo completo: ¿Por qué esa inclinación?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En pocas palabras, pienso que ese es un problema de vocación, de inclinación natural presente en mí; hay una necesidad perentoria de comunicación, de expresión, de creación, de drenaje íntimo, como decían los griegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA OBRA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Su obra como escritor se reparte entre la poesía y el ensayo. Su poesía le canta a la naturaleza en sus más bellas manifestaciones y al mismo tiempo a la presencia humana, es decir, tanto al medio como al hombre. ¿Qué opina?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Eso es correcto, lo ratifico plenamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;No ha escrito Usted, o no se ha interesado por escribir cuentos ni novelas. ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo no he intentado dentro de mi obra escribir ni cuentos ni novelas. Son dos géneros que no están en mi órbita de creación. Eso sí, admiro y leo mucho a los narradores, sobre todo a los novelistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La región andina, vale decir, la montaña, recorre toda su obra. Llama la atención su preferencia por San Cristóbal, por su modo de sentirla y de soñarla.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo le debo a San Cristóbal todo, casi todo. Le debo dos cosas fundamentales en mi vida. Una, vine a aquí a hacerme profesional del magisterio, me gradué, trabajé aquí y en otros pueblos y ciudades del país, pero volví a San Cristóbal, donde me jubilé, de modo que mi carrera profesional se inicia y se cierra en esta ciudad. Otra, aquí publiqué mis primeros libros, y aunque se me ha dado a conocer también en otras ciudades, la mayor parte de lo que he publicado, formado por unos veinte títulos, lo he hecho en San Cristóbal o desde San Cristóbal, e inspirado centralmente en San Cristóbal. De tal modo que mi vida profesional se abrió y se cerró en esta ciudad, y en lo literario, también comenzó y aún se desarrolla en ella. Esos dos hechos revelan la relación entrañable que guardo con San Cristóbal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;En cuanto al ensayo, se ha ocupado de temas propios de la crítica literaria, de la historia, de la educación, de&lt;/em&gt; las artes, en fin, de eso que conocemos como cultura humanística. ¿Por qué ese interés?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La vida es un hervidero de incitaciones intelectuales, por donde quiera que uno se mete le surgen temas o posibilidades expresivas, características del desarrollo intelectual. El ensayo es una obra de naturaleza específicamente intelectual, es reflexivo. Que lo hace a uno pensar, pues, todas esas cosas que uno ve o recuerda, y que lo incitan a ponerlas en el papel para el lector del diario o del libro. En ese sentido, es el entorno o el medio, el que lo motiva o lo inspira a uno como escritor. Ahora, de acuerdo con la naturaleza de la incitación, uno queda en disponibilidad de tratar el tema por medio del corazón o de la sensibilidad, o por medio de la cabeza o de la inteligencia reflexiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Ildefonso Méndez Salcedo, “Pedro Pablo Paredes: Escribir es para mi una necesidad perentoria”, en: &lt;em&gt;Revista Nacional de Cultura&lt;/em&gt;, año LV, núm. 292-293, Caracas, enero-junio, 1994, pp. 235-241. Fotografía anexa: Pedro Pablo Paredes. Caracas, sin fecha, p. 234. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116913068477757867?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116913068477757867/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116913068477757867&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913068477757867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116913068477757867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/pedro-pablo-paredes-escribir-es-para-m.html' title='Pedro Pablo Paredes: &quot;Escribir es para mí una necesidad perentoria&quot;'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116794464893516171</id><published>2007-01-04T13:01:00.000-08:00</published><updated>2007-01-30T15:06:26.716-08:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El objetivo de esta publicación es dar a conocer los valores de la cultura tachirense en todas sus facetas, aunque dando preferencia a aquellas personalidades que hoy resultan emblemáticas por la calidad de sus obras y su espíritu de servicio hacia la colectividad. Son innumerables los tachirenses, tanto hombres como mujeres, que se han destacado en todos los ámbitos de la actividad intelectual, bien sea en su propio suelo, en el territorio nacional o más allá de nuestras fronteras. Su presencia hay que buscarla en la historia, la literatura, la historiografía, la música, las artes plásticas, la educación, el periodismo, la vida eclesiástica, la legislación, entre otras áreas del quehacer humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recopilaremos, en esta especie de revista electrónica, aquellos materiales, sean de nuestra redacción o de otros autores, que puedan servir a los lectores, especialmente a los más jóvenes, que son los que más necesitan de nuestra orientación para hacerle frente a una vida tan llena de múltiples influencias externas. No se trata de renegar de lo que viene de afuera, sino de reforzar lo propio para saber asimilar lo extraño. En fin, iniciamos esta experiencia, invitando a los lectores a que nos envíen sus comentarios, sugerencias y textos para ser publicados en este medio de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra primera entrega, correspondiente a los meses de noviembre y diciembre de 2006, está dedicada a un tachirense de primer orden, el Dr. Ramón J. Velásquez, quien el próximo 28 de noviembre arribará a sus 90 años de edad, una cifra respetable, no tanto por el número de años acumulados, sino por la infinidad de realizaciones en beneficio de nuestra nación, a la que le ha servido de manera desinteresada como funcionario público, periodista, historiador, editor, educador y promotor de empresas culturales. Queden estas palabras como un sincero reconocimiento al maestro y amigo a quien debemos tantas orientaciones en nuestro afán por conocer y divulgar la trayectoria histórica de Venezuela, en general, y la del Táchira, en particular. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;San Cristóbal, noviembre-diciembre de 2006 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116794464893516171?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116794464893516171/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116794464893516171&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116794464893516171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116794464893516171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/presentacin.html' title='Presentación'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116794246614278739</id><published>2007-01-04T12:17:00.000-08:00</published><updated>2007-01-04T12:52:48.316-08:00</updated><title type='text'>Ramón J. Velásquez Mujica: Filósofo de la historia venezolana del siglo XX</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/1600/90776/Intelectual%20B.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/19/4172/320/750821/Intelectual%20B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Fotografía: Ramón J. Velásquez. Caracas, 1993. Fuente: Varios autores, &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: Estudios sobre una trayectoria al servicio de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Universidad Metropolitana; Universidad de los Andes-Táchira, 2003, p. 227&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;José Pascual Mora García&lt;br /&gt;Presidente de la Academia de Historia del Táchira&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discurso de presentación de la sesión solemne de la&lt;br /&gt;Academia de Historia del Táchira en homenaje&lt;br /&gt;al Dr. Ramón J. Velásquez Mujica.&lt;br /&gt;San Cristóbal, 12 de diciembre de 2006. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pensamiento de Ramón J. Velásquez ha sido abordado desde diferentes ángulos y vertientes pero no en su dimensión filosófica. Como una forma de saldar esa deuda me propongo pergeñar una aproximación a su filosofía de la historia venezolana. Porque, sin ambages, uno de los grandes filósofos de la historia venezolana del siglo XX es el tachirense Ramón J. Velásquez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Ramón J. Velásquez la filosofía de la historia venezolana puede ser decantada a partir de dos tipos de historiografía o formas de considerarla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, a partir de su predilección por una historia inmediata, que consiste en la descripción de los acontecimientos de una época en particular, de ordinario, tiempos vividos por el escritor. Aquí se conjuga su vocación de periodista e historiador. Desde niño fue testigo del desarrollo de la historia inmediata a través de la prensa, pues su padre don Ramón Velásquez fue director de &lt;em&gt;Diario Católico&lt;/em&gt;. Y luego su dilatada trayectoria en la prensa nacional, desde la época en que fue redactor de &lt;em&gt;Últimas Noticias&lt;/em&gt; (1943-1944), allí trabajó junto a Francisco Kotepa Delgado, Sergio Antillano y Pedro Beroes. Luego fue reportero del diario &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; (1944), y periodista en &lt;em&gt;El Nacional&lt;/em&gt; desde 1945, diario que llegó a dirigir en dos oportunidades (1964-1968 y 1979-1983). Esto sin descontar su impresionante labor en las revistas y publicaciones periódicas a nivel nacional. En el análisis de su obra que hace Roberto J. Lovera De Sola nos revela esta facultad al señalar que “no es fácil ser historiador de lo contemporáneo. Mucho más arriesgado es trazar el cuadro de los acontecimientos cuando no sólo se ha sido coetáneo de sucesos sino cuando además se ha participado en ellos. Es arduo ser actor e intérprete de hechos cercanos (…) Escribir historia del presente en Venezuela siempre ha sido tarea ingrata. (…) Esta es la labor que han tomado muy en serio algunos historiadores venezolanos quienes saben el riesgo que implica escribir historia del presente desde el presente, pero quienes están conscientes del servicio que obras como estas prestan. Uno de estos trabajos sobre la vida venezolana en este siglo, que nos presenta la peripecia venezolana entre 1922-1976, es el que publicó el historiador Velásquez. Nos referimos a sus &lt;em&gt;Aspectos de la evolución política de Venezuela en el último medio siglo&lt;/em&gt;.” (Lovera De Sola, 2003: 91-92).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón J. Velásquez se inscribe entre los historiadores que han sido capaces de insertar su obra en la difícil conjunción de la temporalidad. Por igual trabaja el tiempo estructural como el tiempo coyuntural, o tiempo de la historia inmediata. En su obra &lt;em&gt;Los pasos de los héroes&lt;/em&gt; (1981) expone su comprensión de la historia y nos revela su agudeza para su definición de la historia, al decir: “la historia no es futurología, ni paleontología. Pero sí brinda al investigador, al estudiante y al curioso impertinente, los elementos de información y juicio para poder adivinar entre las sombras de la madrugada qué es el futuro, los posibles pasos de una comunidad que vive en un escenario tradicional y tiene hábitos mentales, usos y costumbres que perduran por encima del cambio de las modas.” (Velásquez, 1981: XVI).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos enseña magistralmente que la historia no solo remite al estudio del tiempo pretérito, y este deslinde ha sido especialmente explicado en la historiografía francesa, al interno de la Escuela de &lt;em&gt;Annales&lt;/em&gt;, por el francés Fernand Braudel quien acuñó la historia del tiempo en una trilogía: tiempo de larga duración (tiempo estructural), tiempo de mediana duración, y tiempo del acontecimiento (tiempo coyuntural).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta dirección nos recuerda Paul Ricoeur (2003) que “la historia de lo contemporáneo, llamada también historia del tiempo presente, constituye un notable observatorio para evaluar las dificultades que surgen entre la interpretación y la búsqueda de la verdad en historia.” (Ricoeur, 2002: 445). Por eso el concepto de historia inmediata ha sido uno de los conceptos incorporados por la historiografía actual. El término &lt;em&gt;histoire immédiate&lt;/em&gt; lo introdujo Jean Lacouture en la década del sesenta del siglo XX, y especialmente ha sido desarrollado por el grupo de historiadores de Historia a Debate en la Universidad Santiago de Compostela, bajo la coordinación del Dr. Carlos Barros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La facultad que ha tenido Ramón J. Velásquez por escribir la historia inmediata lo define, según Pedro Grases, como “un espíritu vigilante”, por eso “Toda República necesita de espíritus vigilantes que sepan y se atrevan a formular sus advertencias para el bien común. Este es el papel que el Dr. Velásquez se ha impuesto a sí mismo como primera obligación.” (Grases, 2003: 65).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, hay en su obra una historia reflexiva, cuyo carácter consiste en trascender el presente, la exposición de los hechos no son referencia a un tiempo en particular sino que remiten al imaginario social; en este sentido, su obra cumbre es &lt;em&gt;Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez&lt;/em&gt; (1979).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vertiente es el nervio central de su obra, y se divide en varias ramas, según los métodos históricos, así tendríamos: una filosofía de la historia general, en donde aborda los acontecimientos de la historia política venezolana teniendo como telón de fondo la vida de Antonio Paredes (1869-1907); en este caso sobresale su trascendental obra &lt;em&gt;La caída del liberalismo amarillo: tiempo y drama de Antonio Paredes&lt;/em&gt; (1972). Esta obra divide la comprensión de la historia venezolana del siglo XIX en un antes y un después, incluso superando a autores tan connotados como Ramón Díaz Sánchez y Mariano Picón Salas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidamente aparece la rama de la filosofía de la historia pragmática, en la que la historia tiene fines didácticos o moralizantes, destacamos aquí su iniciativa en rescatar la memoria de nuestro país desde la Secretaría de la Presidencia de la República, especialmente con la fundación del Archivo Histórico de Miraflores en 1959, obra de la cual quedó el &lt;em&gt;Boletín del Archivo Histórico de Miraflores&lt;/em&gt;, acompañados de sus epígrafes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sigue la rama de la filosofía de la historia crítica, en donde perfila el juicio de la historia al estilo marcblochiano de “abordar el pasado por el presente y el presente por el pasado.” En este punto tenemos que decir que Ramón J. Velásquez trasciende de la historia erudita, tan de moda en su tiempo, y toma partido por la historia crítica, contribuyendo así al análisis crítico de la historiografía venezolana. La obra paradigmática en este punto es su discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia, cuyo título es: &lt;em&gt;La obra histórica de Caracciolo Parra Pérez&lt;/em&gt; (1971), texto que luego publicó en sus &lt;em&gt;Individuos de Número&lt;/em&gt; (2002). En esta obra se nos revela, por encima de todo, como un filósofo de la historia de herencia kantiana, al conectar el acontecimiento de lo local pero sin perder la visión de lo universal. Sin duda podemos decir que es un neokantiano, pues apela al &lt;em&gt;auflarung&lt;/em&gt; kantiano, y nos recuerda la obra cumbre del filósofo alemán Manuel Kant: Ideas de la historia desde un punto de vista cosmopolita. Su filosofía de la historia permite decir que “la historia que dejó escrita Parra Pérez no fue en absoluto una obra aldeana sino que constituye una labor, un intento tesonero, de situar nuestra evolución como pueblo en la historia universal. Su obra huye por lo tanto del localismo, del regionalismo, que es por otra parte, un mal, que pesa todavía sobre muchos de los estudios que sobre historia, o literatura, se escriben entre nosotros.” (Lovera De Sola, 2003: 113). Ramón J. Velásquez asume que el plan de historia humana no puede ser más que la consecución de una comunidad universal que comprenda bajo una misma legislación a todos los pueblos y garantice el desarrollo completo de las capacidades humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También insertamos dentro de la categoría de la filosofía de la historia crítica sus variadas series de colecciones, destacamos sus colecciones acompañado de Manuel Pérez Vila y Pedro Grases, en especial, la colección del &lt;em&gt;Pensamiento Político Venezolano del Siglo XIX&lt;/em&gt;; colección &lt;em&gt;Nuestro Siglo XIX&lt;/em&gt;; colección &lt;em&gt;Venezuela Peregrina&lt;/em&gt;; colección &lt;em&gt;Documentos que hicieron Historia&lt;/em&gt;; la colección de la &lt;em&gt;Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses&lt;/em&gt;, y su esfuerzo por incentivar las colecciones de la Biblioteca de Autores y Temas Trujillanos, Monaguenses y Anzoatiguenses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por último una filosofía de la historia especial, en donde decanta una filosofía del arte, de la cultura, del derecho, en esas distintas esferas de la vida de un pueblo en un nexo con la universalidad. Y he aquí la sabiduría de este pensador de la historia, porque más que un historiador es un pensador de la historia; he aquí la dimensión que lo define como filósofo de la historia. Es un titán viviente de la estirpe de los intelectuales que nos legó el siglo XX; su nombre estará junto a los de Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry, Mariano Picón Salas, Luis Beltrán Prieto Figueroa y la intelligentsia venezolana. Su trazo no se reduce simplemente a modelar la llamada Historia Patria, ni sólo a contar lo local o a recrear el acontecimiento sino que arriesga sus propias ideas con un sentido fundante, es decir, sabe dar de qué o cuál historia, y cómo se construye la historia, porque ha sido actor y conoce todas las patologías sociales sobre las cuales se funda. Igualmente deslinda la supuesta neutralidad valorativa con que algunos historiadores pretenden contar la historia, toma partido y se compromete; no es pues un eunuco ideológicamente hablando, para decirlo con palabras de Luis Beltrán Prieto Figueroa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y finalizamos este esbozo sobre sus obras señalando que quizá la semilla por la filosofía de la historia fuera sembrada por Caracciolo Parra León, su profesor de filosofía en el Liceo Andrés Bello en Caracas, a quien acompañaba luego de sus clases hasta su casa, y en la que confiesa que fueron mucho más provechosas esas conversaciones para su formación que las mismas clases. También tenemos que agregar que su entorno familiar fue clave para su compresión de la historia; en donde, indudablemente su padre Ramón Velásquez ejerció un rol protagónico junto a doña Regina Mujica de Velásquez, quien se dedicó por entero al magisterio: medio siglo de su vida estuvo dedicada al servicio de la enseñanza y a la fundación de diversos centros de formación docente en el Estado Táchira. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116794246614278739?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116794246614278739/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116794246614278739&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116794246614278739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116794246614278739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2007/01/ramn-j-velsquez-mujica-filsofo-de-la.html' title='Ramón J. Velásquez Mujica: Filósofo de la historia venezolana del siglo XX'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116467018740277274</id><published>2006-11-27T15:21:00.000-08:00</published><updated>2006-11-27T15:29:47.403-08:00</updated><title type='text'>A Ramón J. Velásquez, 90 años, suprema luz y vida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde la patria empieza o se termina&lt;br /&gt;toda, no cabe más que la palabra&lt;br /&gt;hermano, lumbre para hacer la harina&lt;br /&gt;con la que el sueño su espesura labra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermano para alzarse en la colina&lt;br /&gt;y rogar a la vida se nos abra&lt;br /&gt;de par en par en claridad andina&lt;br /&gt;hasta que algún lucero se entreabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermano en altibajos y alegrías&lt;br /&gt;y en el canto febril de la belleza&lt;br /&gt;y en la mesa frugal de la labranza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermano en las tristumbres y acedías&lt;br /&gt;y en el grito feroz de la pobreza&lt;br /&gt;y en la desolación de la tardanza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pablo Mora&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;28 de noviembre de 2006 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116467018740277274?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116467018740277274/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116467018740277274&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116467018740277274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116467018740277274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/ramn-j-velsquez-90-aos-suprema-luz-y_27.html' title='A Ramón J. Velásquez, 90 años, suprema luz y vida'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116282764354817731</id><published>2006-11-06T07:29:00.000-08:00</published><updated>2007-01-08T14:16:00.490-08:00</updated><title type='text'>Hitos fundamentales de una trayectoria vital</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Intelectual%20D.2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Intelectual%20D.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fotografía: Ramón J. Velásquez. Caracas, c. 1986. Fuente: J. J. Villamizar Molina, &lt;em&gt;Historia del Salón de Lectura, Ateneo del Táchira, 80&lt;/em&gt; &lt;em&gt;aniversario&lt;/em&gt;. Caracas: Presidencia de la República, 1986, p. 68&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Investigación y redacción:&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:ildefonsomendez@yahoo.com"&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NACIMIENTO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En San Juan de Colón, Estado Táchira, el 28 de noviembre de 1916. Hijo del matrimonio formado por Don Ramón Velásquez Ordóñez y Doña Regina Mujica de Velásquez, distinguidos educadores tachirenses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ESTUDIOS PRIMARIOS Y SECUNDARIOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Recibe las primeras lecciones en el hogar formado por sus padres, primero en San Juan de Colón y luego en San Cristóbal, ciudad donde se establecen en 1920. Asiste a un kindergarten creado por su madre con la maestra Flor María Román. Cursa la primaria en la escuela anexa al Liceo Simón Bolívar. Estudia bachillerato hasta el tercer año en el Liceo Simón Bolívar. En 1934 se traslada a Caracas para proseguir sus estudios en el Liceo Andrés Bello. Dos años más tarde se recibe de Bachiller en Filosofía y Letras con un trabajo titulado &lt;em&gt;El Táchira y su proceso evolutivo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ESTUDIOS SUPERIORES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Universidad Central de Venezuela cursa la carrera de Derecho hasta recibirse de Doctor en Ciencias Políticas (1942), presentando como trabajo de grado un texto titulado: &lt;em&gt;Calidad de la responsabilidad ministerial: responsabilidad política de los ministros y la Constitución venezolana.&lt;/em&gt; Al año siguiente, la Corte Suprema de Justicia le otorga el título de Abogado. Debe recordarse una experiencia intermedia: su regreso y permanencia en San Cristóbal (1940-1942) para inscribirse en la Escuela de Derecho creada en la Sociedad Salón de Lectura y acudir a la Universidad de los Andes (Mérida) donde se presentaban los exámenes reglamentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MATRIMONIO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Contrae nupcias con Doña Ligia Betancourt Mariño con quien procrea cuatro hijos: Ramón Ignacio, Regina Esther, José Rafael y Gustavo Luis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD PÚBLICA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Secretario de la Corporación Venezolana de Fomento (1948). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Secretario General de la Presidencia de la República (1959-1963). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión Redactora del Proyecto de Ley que crea la Corporación para el Desarrollo Económico de los Andes, CORPOANDES (1961). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Ministro de Transporte y Comunicaciones (1969-1971). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Senador principal por el Estado Táchira (1959-1964, 1974-1979 y 1984-1989). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión de Política Exterior del Congreso Nacional (1974-1979). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión Bicameral Especial para la Celebración del Bicentenario del Natalicio del Libertador Simón Bolívar (1982-1984). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, COPRE (1984-1986). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión Presidencial para Asuntos Fronterizos Colombo-Venezolanos, COPAF (1989-1992). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro del Consejo Consultivo de la Presidencia de la República (1992). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la República, designado por el Congreso Nacional para concluir el mandato presidencial de Carlos Andrés Pérez (1993-1994). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Comisión Presidencial V Centenario de Venezuela (1997-1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD PERIODÍSTICA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Redactor del periódico &lt;em&gt;Juventud&lt;/em&gt;, San Cristóbal (1929). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Nautilus&lt;/em&gt;, San Cristóbal (1930). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Mástil&lt;/em&gt;, San Cristóbal (1932). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Antena,&lt;/em&gt; San Cristóbal (1932). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Jefe de redacción del diario &lt;em&gt;El Nacional&lt;/em&gt;, San Cristóbal (1933). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Futuro&lt;/em&gt;, Caracas (1935). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director fundador del diario &lt;em&gt;La Provincia&lt;/em&gt;, San Cristóbal (1941). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor del diario &lt;em&gt;Últimas Noticias&lt;/em&gt;, Caracas (1943-1944). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor del diario &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;, Caracas (1944-1945). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Hechos&lt;/em&gt;, Caracas (1949). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Testimonio&lt;/em&gt;, Caracas (1950-1951). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Signo&lt;/em&gt;, Caracas (1951-1952). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Redactor de la revista &lt;em&gt;Elite&lt;/em&gt;, Caracas (1955-1956). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director fundador del diario &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;, Caracas (1958-1959). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director del diario &lt;em&gt;El Nacional&lt;/em&gt;, Caracas (1964-1968 y 1979-1982).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD EDITORIAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Fundador del &lt;em&gt;Boletín del Archivo Histórico de Miraflores&lt;/em&gt; (Desde 1959 se han publicado más de 160 números). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director fundador de la &lt;em&gt;Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses&lt;/em&gt; (Desde 1960 se han publicado más de 180 títulos). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Pensamiento Político Venezolano del Siglo XIX&lt;/em&gt; (1960-1962, 15 v.; 2a. ed., 1983, 15 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Documentos que hicieron historia: siglo y medio de vida republicana, 1810-1961&lt;/em&gt; (1962, 2 v.; 2a. ed., 1989-1990, 5 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Venezuela Peregrina&lt;/em&gt; (1962-1963, 4 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Nuestro Siglo XIX&lt;/em&gt; (1962-1966, 10 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el Siglo XIX &lt;/em&gt;(1963-1971, 12 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director de la colección &lt;em&gt;Pensamiento Político Venezolano del Siglo XX&lt;/em&gt; (1983-1996, 104 v.). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Fundador del &lt;em&gt;Boletín de la Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano&lt;/em&gt; (Entre 1987 y 1994 se publicaron 16 números).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD DOCENTE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Profesor fundador de la cátedra &lt;em&gt;Historia del periodismo venezolano&lt;/em&gt;, Universidad Central de Venezuela, Caracas (1961). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Profesor fundador de la cátedra &lt;em&gt;Historia del periodismo venezolano&lt;/em&gt;, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas (1962). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;•&lt;/em&gt; Profesor fundador de la cátedra &lt;em&gt;Apreciación del proceso histórico venezolano&lt;/em&gt;, Universidad Metropolitana, Caracas (1980).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTIVIDAD ACADÉMICA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Presidente del Centro de Estudiantes del Liceo Andrés Bello, Caracas (1935). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Sociedad Salón de Lectura, San Cristóbal (1941-1942). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Director fundador del Instituto de Investigaciones Históricas del Periodismo Venezolano, Universidad Central de Venezuela (1958). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Fundador del Archivo Histórico de Miraflores (1959). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia (1971). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente de la Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano (1975-1995). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro del Consejo Consultivo del &lt;em&gt;Diccionario de Historia de Venezuela&lt;/em&gt;, Fundación Polar (1979). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro de la Fundación Rómulo Betancourt (1982). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Presidente del Primer Congreso del Pensamiento Político Latinoamericano (1983). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Fundador de la Oficina de Investigaciones Históricas y Políticas del Congreso de la República (1985). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro de la Fundación Francisco Herrera Luque (1992). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro de la Fundación General de Nogales Méndez (2000). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Miembro de la Fundación Pedro Grases (2002). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (2002).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RECONOCIMIENTOS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Premio Internacional de Periodismo María Moors Cabot, Universidad de Columbia, Nueva York (1967). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Premio Municipal de Prosa, Concejo Municipal del Distrito Federal, Caracas (1973). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Premio de la Asociación de Escritores Venezolanos, Caracas (1980). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Caracas (1980). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Doctor Honoris Causa de la Universidad de los Andes, Mérida (1986). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Doctor Honoris Causa de la Universidad de Carabobo, Valencia (1987). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Doctor Honoris Causa de la Universidad Santa María, Caracas (1987). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Exposición-Homenaje, Biblioteca Nacional, Caracas (1987). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, San Cristóbal (c. 1989). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Reconocimiento de la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios, Caracas (1996). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;• Premio Nacional de Humanidades, Consejo Nacional de la Cultura, Caracas (1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116282764354817731?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116282764354817731/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116282764354817731&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116282764354817731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116282764354817731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/hitos-fundamentales-de-una-trayectoria.html' title='Hitos fundamentales de una trayectoria vital'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116282585551518363</id><published>2006-11-06T07:06:00.000-08:00</published><updated>2006-11-06T07:10:55.526-08:00</updated><title type='text'>Algunas obras sobre su trayectoria</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Homenajes%20D.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Homenajes%20D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Homenajes%20A.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Homenajes%20A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Homenajes%20C.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Homenajes%20C.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116282585551518363?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116282585551518363/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116282585551518363&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116282585551518363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116282585551518363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/algunas-obras-sobre-su-trayectoria.html' title='Algunas obras sobre su trayectoria'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275635524820126</id><published>2006-11-05T11:43:00.000-08:00</published><updated>2006-11-06T06:45:37.046-08:00</updated><title type='text'>Testigo y protagonista del siglo XX en Venezuela</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Figuras%20pol??ticas"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Figuras%20pol%3F%3Fticas%20A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Figuras%20pol??ticas"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Figuras%20pol%3F%3Fticas%20B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Figuras%20pol??ticas"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Figuras%20pol%3F%3Fticas%20C.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fotografías: Ramón J. Velásquez con Eleazar López Contreras (1963), Rómulo Betancourt (1962) y Rafael Caldera (1993). Palacio de Miraflores, Caracas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fuente: Varios autores, &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: estudios sobre una trayectoria al servicio de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Universidad Metropolitana; Universidad de los Andes-Táchira, 2003, pp. 49, 67 y 333. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275635524820126?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275635524820126/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275635524820126&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275635524820126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275635524820126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/testigo-y-protagonista-del-siglo-xx-en.html' title='Testigo y protagonista del siglo XX en Venezuela'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275574596272449</id><published>2006-11-05T11:40:00.000-08:00</published><updated>2006-11-05T11:42:25.963-08:00</updated><title type='text'>Algunas obras del editor</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Ediciones%20A.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Ediciones%20A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Ediciones%20B.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Ediciones%20B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Ediciones%20C.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Ediciones%20C.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275574596272449?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275574596272449/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275574596272449&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275574596272449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275574596272449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/algunas-obras-del-editor.html' title='Algunas obras del editor'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275546690007996</id><published>2006-11-05T11:18:00.000-08:00</published><updated>2007-01-08T14:19:20.856-08:00</updated><title type='text'>Acercamiento a una persistente labor editorial</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Investigación y redacción:&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:ildefonsomendez@yahoo.com"&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los innumerables aportes realizados por Ramón J. Velásquez para entender la evolución histórica de Venezuela, destaca uno que por su diversidad y volumen nos llama la atención de entrada. Se trata de su larga y sostenida labor editorial, comenzada de manera sistemática en 1959, cuando se incorpora al gobierno de Rómulo Betancourt como Secretario General de la Presidencia de la República. Desde entonces, independientemente de las obligaciones contraídas, no ha cesado en su afán de promover el rescate y la divulgación de aquellas obras que nos muestren la trayectoria histórica de nuestro país a lo largo del tiempo, especialmente durante los siglos XIX y XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una labor de difícil inventario por lo extensa y variada que ha sido; por lo inabarcable de los temas tratados, así como por la infinidad de autores dados a conocer. Es un esfuerzo que ha cristalizado gracias al mecenazgo de organismos oficiales, como la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, la Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano, entre otros. Una actividad que ha involucrado a muchos investigadores, los cuales han trabajado bajo la dirección del propio Velásquez. Veamos, a grandes rasgos, los principales hitos de este empeño intelectual que lleva cincuenta años rindiendo frutos, aprovechables no solo en Venezuela, sino en todos aquellos países en los que interesa el estudio de nuestra trayectoria histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;HITOS DE UNA LABOR EDITORIAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;1. Archivo Histórico de Miraflores&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Creado por iniciativa de Ramón J. Velásquez, quien siendo Secretario General de la Presidencia de la República, solicitó el apoyo necesario para la organización y publicación de los fondos documentales localizados en los sótanos del Cuartel de la Guardia Presidencial en el Palacio de Miraflores. Durante los primeros años trabajaron en la institución José Lino Quijada, como director, y Luis Eduardo Pacheco como adjunto a la dirección, así como también se tuvo la colaboración de Marco Figueroa y Arturo Pimentel, entre otros. La riqueza e importancia del material procesado llevó a la determinación de editar el &lt;em&gt;Boletín del Archivo Histórico de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Miraflores&lt;/em&gt;, con la finalidad de divulgar los numerosos testimonios que sobre la historia política venezolana de los siglos XIX y XX se habían conservado en el histórico recinto. Aunque, inicialmente la publicación circuló cada dos meses, el primer número data de julio-agosto de 1959, con el tiempo su aparición se hizo menos frecuente, pero sin dejar de circular, siendo la entrega más reciente, los números 159-160, enero-diciembre de 2002. Es importante señalar que para su elaboración se ha contado con la ayuda de Velásquez, bien sea para sugerir algún tema, dilucidar un punto oscuro en la documentación, e incluso, redactar los epígrafes que encabezan las distintas secciones del material publicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;2. Pensamiento político venezolano del siglo XIX&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;También desde su despacho como Secretario General de la Presidencia de la República, Velásquez le propuso al Presidente Betancourt la preparación de varias publicaciones que recogieran los principales testimonios que sobre la vida venezolana de los siglos XIX y XX, figuraban en impresos de difícil localización. Era una labor que podía incluirse dentro del programa de ediciones para la conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia de Venezuela. En tal sentido, fueron varios los esfuerzos realizados: las compilaciones &lt;em&gt;Pensamiento político venezolano del siglo XIX&lt;/em&gt; (1960-1962), &lt;em&gt;Documentos que hicieron historia&lt;/em&gt; (1962) y las &lt;em&gt;Fuerzas Armadas de Venezuela en el siglo XIX&lt;/em&gt; (1963-1971), así como las colecciones &lt;em&gt;Nuestro siglo XIX&lt;/em&gt; (1962-1966) y &lt;em&gt;Venezuela peregrina&lt;/em&gt; (1962-1973).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La del &lt;em&gt;Pensamiento político venezolano del siglo XIX&lt;/em&gt; es una compilación modelo, preparada con un gran sentido de amplitud, que presenta de manera sistemática los escritos fundamentales de los autores venezolanos de dicha centuria. Las labores de investigación estuvieron a cargo de Pedro Grases y Manuel Pérez Vila, quienes trabajaron bajo la dirección de Ramón J. Velásquez. Los compiladores explican que no fue tarea fácil localizar y seleccionar los textos más representativos, entre tantas publicaciones dispersas (libros, folletos, periódicos y hojas sueltas). Sin embargo, los resultados obtenidos muestran la diversidad y riqueza de la producción intelectual de la época. El material recogido se editó en catorce volúmenes, clasificados de acuerdo con el siguiente criterio: autores de obra voluminosa que exigían un tratamiento separado (1. Fermín Toro, 2-3. Juan Vicente González, 4. Tomás Lander, 5-6. Antonio Leocadio Guzmán, 7-8. Pedro José Rojas, y 9. Cecilio Acosta); y autores de obra más reducida que pudieron ser agrupados por corrientes de pensamiento (10-11. Liberales y Conservadores, 12. Conservadores y Liberales, y 13-14. La Doctrina Positivista). Por último, se agregó un volumen adicional con los índices acumulativos de la colección (I. Autores, II. Títulos, III. Temas principales, IV. Cronológico de los textos, V. De fuentes, y VI. Generales), así como una selección de juicios críticos sobre el trabajo realizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;3. Documentos que hicieron historia&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La segunda compilación preparada por Pedro Grases y Manuel Pérez Vila, con la dirección de Ramón J. Velásquez, se titula &lt;em&gt;Documentos que hicieron historia: siglo y medio de vida&lt;/em&gt; &lt;em&gt;republicana, 1810-1961&lt;/em&gt;. Esta vez el propósito era presentar un conjunto de testimonios sobre la trayectoria histórica de Venezuela a lo largo del período republicano. Utilizando un criterio amplio se escogieron muchos textos de interés para entender la evolución de nuestro país en todos los campos de la actividad nacional, bien fuera en lo político, económico, social, educativo, cultural, entre otros aspectos. Inicialmente se publicaron dos volúmenes con 153 documentos, distribuidos como sigue: I. De la Independencia a la Federación, 1810-1864; y II. De la Revolución Azul a nuestros días, 1868-1961. Posteriormente, entre 1989 y 1990, se pondrán en circulación otros tres volúmenes, con 145 piezas adicionales, compiladas por Pedro Grases y Horacio Jorge Becco, abarcando los gobiernos que se establecieron a partir de 1959. Con el subtítulo común de Etapa democrática, los nuevos volúmenes cubrieron los siguientes períodos: III. 1959-1974; IV. 1974-1984 y V. 1984-1989.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;4. Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el siglo XIX&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La tercera compilación preparada por el equipo de investigadores ya mencionado, fue la de &lt;em&gt;Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el siglo XIX&lt;/em&gt;, publicada entre 1963 y 1971. Este proyecto editorial respondía a un vasto plan de localización y divulgación de los documentos fundamentales para el estudio de la evolución de las Fuerzas Armadas de Venezuela durante la etapa republicana. Lamentablemente, a pesar del esfuerzo realizado, solo se publicaron doce volúmenes, los cuales cubren el período 1810-1858. El contenido es sumamente heterogéneo, pues está formado por distintos tipos de documentación, escogida sin perder de vista el objetivo central de la colección. De manera cronológica se van presentando las más diversas piezas: bandos, boletines, comunicaciones, decretos, discursos, leyes, manifiestos, notas, oficios, opiniones, planes, proclamas, reglamentos, relaciones, entre otras. Los volúmenes publicados se distribuyen en dos grandes períodos: La Independencia, 1810-1830: I-II. De la Primera República al Congreso de Angostura, 1810-1819; III-IV. Del Congreso de Angostura a la Batalla de Ayacucho, 1819-1824; V. De la Batalla de Ayacucho a la disolución de la Gran Colombia, 1825-1830; y La República, VI, VII y X. El Gobierno Deliberativo, 1830-1846; VIII. Ordenanzas del Ejército, 1841; IX. Ordenanzas Generales de la Armada Naval, 1793; y IX y XII. Los Monagas, 1847-1858.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;5. Nuestro siglo XIX&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Esta colección se inició con el objeto de recoger en libros de formato más reducido, una selección de la obra escrita por autores venezolanos del siglo XIX, así como diversos testimonios de gran utilidad para conocer la evolución cultural de nuestro país durante dicha centuria. La preparación de los diez volúmenes, publicados entre 1962 y 1966, estuvo a cargo de Rafael Ángel Insausti, Manuel Pérez Vila y Pedro Grases. Los textos escogidos corresponden a Juan Vicente González, Tomás Lander, Luis López Méndez, Antonio Leocadio Guzmán, Felipe Larrazábal, Pedro José Rojas y Blas Bruzual. Igualmente, se incluyeron, en volúmenes separados, algunos documentos relativos a la vida cultural de Venezuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;6. Venezuela peregrina&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esta fue otra de las colecciones creadas por Ramón J. Velásquez durante el gobierno de Rómulo Betancourt. Su propósito era divulgar los escritos publicados en el exterior por aquellos intelectuales venezolanos que se habían marchado debido a circunstancias políticas adversas. Los volúmenes preparados, cinco en total, impresos entre 1962 y 1973, recogen una muestra suficiente de la preocupación de sus autores por la Venezuela de los siglos XIX y XX, así como por el papel que estaban representando en el orden internacional las grandes potencias y los países hispanoamericanos. Son escritos cuya autoría se debe a Domingo B. Castillo, Antonio Paredes y César Zumeta. Los materiales fueron recopilados, en el caso de Zumeta, por Rafael Ángel Insausti, y los prólogos de los cuatro libros editados inicialmente, aparecen firmados por Ramón J. Velásquez, Julio Febres Cordero, Luis Beltrán Guerrero y el propio Insausti. La coordinación del trabajo editorial estuvo a cargo de Seleucio Maldonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;7. Biblioteca de autores y temas tachirenses&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;También desde su despacho como Secretario General de la Presidencia de la República, Velásquez impulsó la creación de varias colecciones con el objeto de rescatar y difundir los valores culturales de los estados de Venezuela. Inicialmente se establecieron las de Anzoátegui, Mérida, Monagas, Táchira, Trujillo y Yaracuy. Aunque fue la del Táchira, decretada para conmemorar el cuarto centenario de la fundación de San Cristóbal, la que despertó el mayor entusiasmo y la colaboración desinteresada entre autoridades, instituciones y particulares. De este modo, entre 1960 y 1963, período de la gestión de Velásquez, aparecieron los primeros 35 volúmenes. Debe reconocerse que este esfuerzo editorial se ha mantenido desde entonces, a pesar de las dificultades surgidas, sobre todo en el orden económico. Hasta el presente se han publicado 180 títulos, lo cual muestra la consolidación de esta iniciativa, la más importante de cuantas se han dedicado a divulgar la trayectoria de una región del país. La actividad editorial de la &lt;em&gt;Biblioteca de autores y temas tachirenses&lt;/em&gt; se orienta en dos sentidos: a) Autores del Táchira sin importar el género de sus obras; y b) Trabajos sobre distintos temas relacionados con la entidad. En el primer caso, encontramos los nombres de autores reconocidos, considerados los clásicos del Táchira, al lado de escritores contemporáneos con obra de diversa significación, y también, de los más jóvenes, aún en etapa de madurez y de producción intelectual. Y en cuanto a lo segundo, es decir, los temas abordados, la colección ha dado cabida a numerosos estudios de interés para conocer la evolución del Táchira, así como también la del país en general. Veamos algunas de las materias tratadas: alimentación, arquitectura, bibliografía, biografía, centros poblados, cocina, derecho, documentación, economía, educación, filología, folklore, genealogía, geografía, historia, historiografía, ideas políticas, lenguaje, literatura, medicina, música, organización municipal, periodismo, proceso político, religión, sociedad, teatro, testimonios, toponimia, tradiciones, entre otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;8. Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Creada en 1975 con la finalidad de apoyar y complementar las tareas encomendadas al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. En tal sentido, sus actividades se desarrollaron en tres vertientes fundamentales: formar una colección de documentos relativos a nuestro país con los fondos existentes en archivos extranjeros; realizar trabajos de investigación aprovechando el acopio de dichos materiales; y editar las obras necesarias para divulgar los resultados obtenidos. La institución contó desde su establecimiento con la colaboración de un amplio grupo de personalidades, bajo la presidencia de Ramón J. Velásquez. Veamos, a grandes rasgos, un balance del trabajo realizado hasta 1995, año en que las autoridades de la Biblioteca Nacional decidieron absorber y dejar sin efecto la existencia de la fundación. En cuanto a la localización de documentos, se logró la reproducción de unas 100.000 piezas conservadas en archivos oficiales de Alemania, Antillas Neerlandesas, Argentina, España, Estados Unidos de América, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, México y Portugal. De gran interés son los informes enviados a sus gobiernos por los representantes diplomáticos acreditados en Venezuela durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. En lo que se refiere a investigaciones, se impulsó la realización de los siguientes proyectos: a) El gobierno de Juan Crisóstomo Falcón (1863-1868); b) Los patrimonios presidenciales del siglo XIX; c) La Constitución Nacional de 1830; d) La New York Bermudez Company y Cipriano Castro (1901-1907); y, e) Los protagonistas y sus relatos (Historia oral). Y por último, se inició la publicación de un conjunto de trabajos, formando varias colecciones propias, o coeditando con otros organismos. Mención especial merece el &lt;em&gt;Boletín&lt;/em&gt; de la institución, editado para divulgar el material recopilado e informar sobre las actividades realizadas, del cual se publicaron 16 números entre 1987 y 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;9. Comisión Bicameral Especial para la Celebración del Bicentenario del Libertador Simón Bolívar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Constituida en 1982 por resolución del Congreso Nacional e integrada por representantes de las dos cámaras legislativas bajo la presidencia del senador Ramón J. Velásquez. Para el cumplimiento de sus objetivos, que en lo fundamental apuntaban a rendir homenaje a la memoria del prócer caraqueño y contribuir al acercamiento de los pueblos del continente americano, se propuso la realización de varias actividades, entre las que destaca el &lt;em&gt;Primer Congreso del Pensamiento Político Latinoamericano&lt;/em&gt;, efectuado en Caracas, del 29 de junio al 2 de julio de 1983. Con la asesoría de un grupo de expertos se elaboró el programa de actividades, organizándose un temario de seis secciones: I. Nacionalismo, latino-americanismo y universalismo en el pensamiento político latinoamericano: el problema de la identidad nacional y regional y las tensiones entre lo universal y lo particular; II. El problema de la disgregación e integración política y social y sus intentos de solución; III. El pensamiento político de los principales candidatos presidenciales en la Venezuela de hoy; IV. La dialéctica democracia-dictadura en el pensamiento político latinoamericano; V. El pensamiento latinoamericano ante el cambio sociopolítico: conservatismo, reforma y revolución; y VI. Vigencia del pensamiento de Simón Bolívar, el Libertador. Estas secciones se distribuyeron a su vez en 34 mesas de trabajo. El número de ponencias presentadas sobrepasó las 250. Se contó con ponentes, invitados especiales y observadores de los siguientes países: Alemania Federal, Argentina, Aruba, Austria, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Corea, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Egipto, El Salvador, España, Estados Unidos de América, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grenada, Guatemala, Guyana, Haití, Holanda, Honduras, Hungría, Inglaterra, Italia, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Suiza, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. El material presentado, entre discursos y ponencias, se publicó en 1984 en 10 volúmenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;10. Pensamiento político venezolano del siglo XX&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Igualmente, por iniciativa de la Comisión Bicameral Especial para la Celebración del Bicentenario del Natalicio del Libertador Simón Bolívar, se acordó preparar una colección sobre el &lt;em&gt;Pensamiento político venezolano del siglo XX&lt;/em&gt;, como lógica continuación de la que se había publicado antes para el siglo XIX. En tal sentido se convocó la participación de un grupo de investigadores, constituido principalmente por historiadores y politólogos, a los que se sumó la abierta colaboración de representantes de las más diversas instituciones del país: partidos políticos, sindicatos, gremios empresariales, Iglesia Católica, Fuerzas Armadas, entre otras. El objetivo era presentar una compilación elaborada con amplitud e imparcialidad, que sirviera de consulta a los interesados en el tema. Trabajando bajo la dirección de Ramón J. Velásquez se fueron elaborando los numerosos volúmenes. Primero, con el amparo de la mencionada Comisión (1982-1984), y luego, de la Oficina de Investigaciones Históricas y Políticas del Congreso de la República (desde 1985), ente creado para encargarse del proyecto. Esta es una empresa aún no concluida, a pesar del esfuerzo realizado y del apoyo recibido de instituciones y particulares. Hasta el presente han circulado 104 volúmenes, impresos entre 1983 y 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;11. Comisión Presidencial V Centenario de Venezuela&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Creada en 1997 por decreto del Poder Ejecutivo con el objeto de organizar una serie de actividades académicas y culturales en el marco de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a la parte oriental de nuestro país (1498) y del recorrido de la costa por Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio (1499), hasta la utilización posterior del nombre de Venezuela para designar a dicho territorio. La Comisión estuvo integrada por representantes de diversos organismos bajo la presidencia de Ramón J. Velásquez. En 1998 se realizaron bajo su auspicio varias jornadas de estudio: &lt;em&gt;Repaso de la Historia de 500 años de Venezuela&lt;/em&gt; (Caracas, 3-14 de agosto); &lt;em&gt;Jornadas Geográficas: El hombre venezolano y el siglo XXI&lt;/em&gt; (Caracas, 16-27 de noviembre); &lt;em&gt;Encuentro Latinoamericano de Intelectuales&lt;/em&gt; (Cumaná, 21-25 de noviembre); y &lt;em&gt;I Congreso Venezolano de Oceanología y Ciencias del Mar&lt;/em&gt; (Caracas, 23-27 de noviembre). Merece destacarse el programa de ediciones patrocinado por la Comisión durante su corta existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;12. Otras iniciativas editoriales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Velásquez también ha participado en otros proyectos auspiciados por particulares, organismos públicos e instituciones privadas. En varios casos ha actuado como colaborador, coordinador o miembro de consejos consultivos y directivos. Veamos una relación de las principales iniciativas: a) Editorial Ávila Gráfica y Ediciones Centauro: ha colaborado ampliamente con el editor José Agustín Catalá, por los menos desde 1952, año en que se publicó &lt;em&gt;Venezuela bajo el signo del&lt;/em&gt; &lt;em&gt;terror, 1948-1952&lt;/em&gt;; b) Editorial Nueva Segovia: establecida en Barquisimeto a mediados de la década de 1950, con Mariano Picón Salas y los hermanos Miguel y Luis Romero Antoni, en la que se editaron obras de interés diverso; c) Fundación Eugenio Mendoza: ha colaborado en varias ediciones acordadas por el Comité de Cultura desde 1972; d) Academia Nacional de la Historia: dirigió la colección &lt;em&gt;Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela&lt;/em&gt;, desde 1973; e) Biblioteca Ayacucho: formó parte, primero de la Comisión Editora, en 1976, y luego del Consejo Directivo de la Fundación Biblioteca Ayacucho, desde 1978; f) Fundación Rómulo Betancourt: integró su primer directorio en 1982, participando en diversas actividades organizadas por la institución (conferencias, publicaciones, documentales, etc.); g) Meneven, filial de Petróleos de Venezuela, S. A.: coordinó la obra colectiva &lt;em&gt;Los libertadores de Venezuela&lt;/em&gt;, editada con motivo del bicentenario del natalicio de Simón Bolívar en 1983; h) Universidad Metropolitana: organizó el seminario &lt;em&gt;Apreciación del proceso histórico venezolano&lt;/em&gt;, realizado entre enero y julio de 1985; i) Fundación Polar: es miembro del Consejo Consultivo del &lt;em&gt;Diccionario de Historia de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Venezuela&lt;/em&gt;, obra de la cual se han publicado tres ediciones desde 1988; j) Fundación Francisco Herrera Luque: ha coordinado algunas de las &lt;em&gt;Jornadas Anuales de Reflexión&lt;/em&gt;, organizadas desde 1994; y, k) Editorial Globe: dirigió la &lt;em&gt;Gran Enciclopedia de Venezuela&lt;/em&gt;, editada en 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;COMENTARIO FINAL&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por último, es justo reconocer la labor editorial llevada a cabo por Ramón J. Velásquez a lo largo de cincuenta años, una empresa sin parangón en nuestro país, que muy pocos intelectuales han tenido la suerte de ejecutar con resultados tan favorables. Es una preocupación que le agradecemos los interesados en la historia de Venezuela de los siglos XIX y XX. En el caso de Velásquez, ha valido la pena estar al frente de tan importantes cargos de la administración pública, e incluso, haber atendido el llamado de varias instituciones privadas, para servir a la nación de la mejor manera en que puede hacerlo un historiador: rescatando las fuentes documentales, llamando la atención sobre los hechos y personajes del pasado, y publicando las obras necesarias para el estudio de nuestra evolución histórica. En fin, una labor que aprovechamos los venezolanos del presente y que aprovecharán con seguridad los venezolanos del futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275546690007996?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275546690007996/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275546690007996&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275546690007996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275546690007996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/acercamiento-una-persistente-labor.html' title='Acercamiento a una persistente labor editorial'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275420164924356</id><published>2006-11-05T11:12:00.000-08:00</published><updated>2006-11-05T11:16:41.650-08:00</updated><title type='text'>Algunas obras del historiador</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Libros%20B.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Libros%20B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Libros%20C.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Libros%20C.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Libros%20A.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Libros%20A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275420164924356?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275420164924356/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275420164924356&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275420164924356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275420164924356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/algunas-obras-del-historiador.html' title='Algunas obras del historiador'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275381957119136</id><published>2006-11-05T10:55:00.000-08:00</published><updated>2007-01-08T14:24:17.276-08:00</updated><title type='text'>Bibliografía selectiva de Ramón J. Velásquez</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Investigación y Redacción:&lt;br /&gt;Ildefonso Méndez Salcedo&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:ildefonsomendez@yahoo.com"&gt;ildefonsomendez@yahoo.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA DIRECTA &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La caída del liberalismo amarillo: tiempo y drama de Antonio Paredes&lt;/em&gt;. Caracas: Contraloría General de la República, 1972.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Con segunda intención: reportajes en tiempo de dictadura, 1951-1955&lt;/em&gt;. Caracas: José Agustín Catalá, editor, 1990. 2 v. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez&lt;/em&gt;. Caracas: Ediciones Centauro, 1979.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Coro: raíz de Venezuela&lt;/em&gt;. Coro: Ateneo de Coro, [1962]. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cristóbal Mendoza, o la “bondad útil”.&lt;/em&gt; Caracas: Presidencia de la República, 1972. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El cuadro histórico de la actual crisis venezolana&lt;/em&gt;. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1985. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El desarrollo político, social y económico de Venezuela en el siglo XIX&lt;/em&gt;. Caracas: Laboratorio Abott, 1978. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La desobediencia urbana en Venezuela, 1936-1945&lt;/em&gt;. Caracas: Cendes, 1988. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Discurso de incorporación como Individuo de Número de don Ramón J. Velásquez Mujica. Contestación del académico don Ramón González Paredes…&lt;/em&gt; Caracas: Academia Venezolana de la Lengua Correspondiente de la Real Española, 2002. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Epígrafes para un perfil de la Venezuela contemporánea&lt;/em&gt;. Caracas: Colegio Universitario Francisco de Miranda, 1982. 2 v. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El gobierno de Joaquín Crespo&lt;/em&gt;. Caracas: Historiadores, Sociedad Civil, 1996. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Los héroes y la historia&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Homenaje a la memoria de Enrique Bernardo Núñez: discurso de orden pronunciado en la sesión solemne especial del 3 de noviembre de 1964&lt;/em&gt;. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal, 1965. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Horas singulares de Valencia&lt;/em&gt;. Valencia: Concejo Municipal del Distrito Valencia, 1967. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Individuos de Número&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Joaquín Crespo&lt;/em&gt;. Caracas: El Nacional; Banco del Caribe, 2005. 2 v. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La obra histórica de Caracciolo Parra Pérez. Discurso de incorporación como Individuo de Número del Dr. Ramón J. Velásquez. Contestación del académico don Luis Beltrán Guerrero.&lt;/em&gt; Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1971. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Memorias de Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Ediciones Centauro, 1987. 4 v.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Memorias del siglo XX&lt;/em&gt;. Caracas: Últimas Noticias, 2005. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Los pasos de los héroes&lt;/em&gt;. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;San Cristóbal: lugar de comprensión para la tregua&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1961. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El Táchira y su proceso evolutivo&lt;/em&gt;. Caracas: [s.n.], 1936. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El Zulia antes del petróleo: historia de una carta, una prisión y una revolución en Maracaibo.&lt;/em&gt; [Caracas: s.n., 1960]. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAFÍA INDIRECTA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acosta Espinosa, Nelson.&lt;em&gt; Ramón J. Velásquez, o la pasión de ser venezolano&lt;/em&gt;. Caracas: Congreso de la República, 1987. (Palabras leídas en el acto de conferimiento del Doctorado Honoris Causa a Ramón J. Velásquez por la Universidad de Carabobo). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Consalvi, Simón Alberto. &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: la historia y sus historias&lt;/em&gt;. Caracas: Editorial La Draga y el Dragón, 1988. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fundación Polar. &lt;em&gt;Diccionario de Historia de Venezuela&lt;/em&gt;. 2a. ed. Caracas: Fundación Polar, 1997. 4 v. (Véase: Velásquez, Ramón José, por Elías Pino Iturrieta, t. 4, pp. 215-216 y Velásquez, Ramón José, gobierno de, por Manuel Beroes P., t. 4, pp. 216-218). (3a. ed. en cd rom. Caracas: Fundación Polar, 2000; y reproducción en Internet: &lt;a href="http://www.fpolar.org.ve"&gt;www.fpolar.org.ve&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Grases, Pedro. &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: doctor en historia.&lt;/em&gt; Mérida: Universidad de los Andes, 1986. (Palabras leídas en el acto de conferimiento del Doctorado Honoris Causa a Ramón J. Velásquez por la Universidad de los Andes). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Homenaje de la Biblioteca Nacional al eminente historiador venezolano Ramón J. Velásquez: exposición bibliográfica, hemerográfica, sonora, fotográfica y de manuscritos; noviembre-diciembre, 1987.&lt;/em&gt; Caracas: Instituto Autónomo Biblioteca Nacional; Ediciones Centauro, 1987. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Morón, Guillermo. &lt;em&gt;Los presidentes de Venezuela, 1811-2003.&lt;/em&gt; 6a. ed. Caracas: Planeta, 2003. (Véase: Ramón José Velásquez, pp. 275-297). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ordóñez, Rosana. &lt;em&gt;La casa del odio&lt;/em&gt;. Caracas: Planeta, 1994. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otálvora, Édgar C. &lt;em&gt;La paz ramónica: notas sobre un gobierno de transición&lt;/em&gt;. Caracas: Pomaire, 1994. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rincón Noriega, Fredy. &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: un venezolano que hace historia&lt;/em&gt;. Caracas: Ediciones Centauro, 1987. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Universidad de los Andes. &lt;em&gt;Diccionario general de la literatura venezolana&lt;/em&gt;. 2a. ed. Mérida: Universidad de los Andes, Instituto de Investigaciones Literarias “Gonzalo Picón Febres”, 1987. 2 v. (Véase: Velásquez, Ramón J., t. II, p. 544). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Balance de una actuación.&lt;/em&gt; Caracas: [s.n.], 1963. (Discursos pronunciados en el homenaje ofrecido a Ramón J. Velásquez al separarse de la Secretaría General de la Presidencia de la República). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Doctorado Honoris Causa al Doctor Ramón J. Velásquez.&lt;/em&gt; San Cristóbal: Universidad Nacional Experimental del Táchira, 1991. (Recopilación de juicios sobre la trayectoria de Ramón J. Velásquez con motivo del homenaje tributado por la Universidad Nacional Experimental del Táchira). &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Juicios a Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez.&lt;/em&gt; Caracas: Ediciones Centauro, 1980. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Juicios sobre dos obras de Ramón J. Velásquez: La caída del liberalismo amarillo; Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez.&lt;/em&gt; Caracas: Ediciones Centauro, 1987. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Ramón J. Velásquez: estudios sobre una trayectoria al servicio de &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Venezuela&lt;/em&gt;. Caracas: Universidad Metropolitana; Universidad de los Andes-Táchira, 2003. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Varios autores. &lt;em&gt;Testimonios sobre la obra de Ramón J. Velásquez.&lt;/em&gt; Caracas: Congreso de la República, 1988. &lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275381957119136?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275381957119136/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275381957119136&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275381957119136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275381957119136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/bibliografa-selectiva-de-ramn-j.html' title='Bibliografía selectiva de Ramón J. Velásquez'/><author><name>clasicosdelaculturatachirense</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00870697197353373489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37185816.post-116275275590714710</id><published>2006-11-05T10:35:00.000-08:00</published><updated>2007-01-08T14:32:21.460-08:00</updated><title type='text'>Entrevista a Ramón J. Velásquez</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/1600/Intelectual%20C.1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/19/4172/320/Intelectual%20C.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fotografía: Ramón J. Velásquez. Caracas, 2005. Fuente: &lt;em&gt;Quinto día&lt;/em&gt;, Caracas, septiembre 30, 2005, p. 100&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Fragmento de una entrevista inédita concedida a&lt;br /&gt;Manuel E. Carrero e Ildefonso Méndez Salcedo.&lt;br /&gt;Trascripción: Ildefonso Méndez Salcedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Para comenzar esta conversación nos gustaría que se refiriera a sus primeros años de vida, sus antepasados, sus padres, la ciudad donde nació y otros recuerdos que tenga al respecto.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo nací en Colón, en el sitio donde está hoy la Casa de la Cultura “Pedro Antonio Ríos Reyna”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué año?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El año 16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Es curioso que en algunos libros donde figuran noticias sobre su vida no haya coincidencia al registrar su año de nacimiento. Hay confusión al respecto. Unos dicen que Usted nació en 1917 y otros en 1918.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hay dos documentos que lo prueban: la fe de bautismo, que me ha mostrado el párroco de la iglesia en dos visitas y la partida de nacimiento que ha sido publicada varias veces. Allí consta que mi nacimiento fue el 28 de noviembre de 1916.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Qué recuerdos tiene de su niñez?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo recuerdo que a mi casa siempre iba mucha gente, porque mi Mamá era la directora de la Escuela Ayacucho de Colón y entonces venían las maestras, las discípulas. Me quedó la impresión de unas calles muy anchas. Esa ciudad fue trazada, siendo la última de las ciudades del Táchira, con gran influencia del grupo inmigrante italiano que llegó a finales del siglo pasado [XIX], los Laviosa, los Costa, los Paolini. Entonces el trazado ya no fue el español. Eran centenares, miles, las recuas que venían a traer el café de Rubio, de Santa Ana, de San Cristóbal a Colón. Ahí lo embarcaban en el ferrocarril que existía desde fines del siglo pasado [XIX] en la estación cercana, de San Félix, hasta Encontrados. Era el ferrocarril del Táchira, el Gran Ferrocarril como lo llamaban. Nosotros vivíamos en el centro de la ciudad y era mucho el movimiento comercial, era constante la llegada de recuas. Colón llegó a ser junto con Rubio una ciudad económicamente más importante que San Cristóbal. Esa situación va a empezar a decaer el año 1925 cuando Gómez inaugura la carrera Transandina. Entonces gran parte del tráfico hacia el centro del país y hacia el exterior desde el Táchira, que se hacía obligatoriamente por Maracaibo empieza a desviarse por la Transandina hacia Puerto Cabello. Así empezó un proceso que trajo la decadencia de Colón, lo que ya se veía para finales de los año 30 y comienzos de los 40. No volvió nadie. Las grandes casas de comercio quebraron, la gente se fue a San Cristóbal, otros se marcharon a Maracaibo o a Caracas. Los Colmenares, los Laviosa, emigraron. Yo estuve de visita el año 40 y pude ver grandes casas desocupadas. Colón vuelve a renacer el año 52 cuando Pérez Jiménez traza la Panamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Su familia ya se había trasladado a San Cristóbal?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí. Nos trasladamos el año 20, pero siempre íbamos a Colón. Porque hacen a Mamá directora de la Escuela Federal Graduada “Bustamante” y mi Papá va a ser director del Instituto Municipal de Educación. Entonces, empieza nuestra vida en San Cristóbal. Allí inicié mis estudios. Vivíamos en una casa que quedaba frente a lo que hoy es el Club Táchira, en la carrera séptima, donde está la torre del Banco Unión. Era una casa inmensa, con un gran salón, que no sé porque los dueños lo habían hecho, y ahí estuvo el Salón de Lectura hasta que Abel Santos en 1926 logró que el general Gómez construyera el primer edificio para el Salón de Lectura, que no es el actual, sino otro que quedaba en la carrera quinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Usted se formó en un ambiente intelectual muy grato estimulado por sus padres.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo he dicho que nací entre una escuela y una imprenta. ¿Por qué? La escuela donde estaba el Salón de Lectura y cuatro años más tarde, Papá que había sido el año 1912 en Rubio fundador de una revista que se llamó Centauro con un intelectual llamado Miguel Sánchez, y por el mismo año tenía José Sánchez, padre de Monseñor Carlos Sánchez Espejo un periódico semanal llamado &lt;em&gt;El Aldeano&lt;/em&gt;, en el que trabajó Ramón Velásquez como redactor. Papá se vino a San Cristóbal, se casó con Mamá, se fueron a Colón y de allí el Ministerio lo trasladó a San Cristóbal. Doña Regina de Velásquez figura como directora de la Escuela Federal Graduada “Bustamante” y un día el Obispo funda el Seminario y designa a Papá profesor de latín y raíces griegas. ¿Por qué? Porque Papá se había formado en el Seminario de los eudistas franceses y había hecho hasta seminario mayor. De tal manera que tenía una formación en latín, en griego, en prosodia. El Obispo Tomás Antonio Sanmiguel, el primer Obispo del Táchira, funda el Seminario y nombra un profesor seglar, laico, que es Ramón Velásquez. Ellos eran muy amigos, entonces decide, el Obispo, crear un periódico, el &lt;em&gt;Diario Católico&lt;/em&gt;, lo funda un sacerdote muy importante de apellido Rodríguez que se va luego a Estados Unidos y no vuelve, y entonces Monseñor Sanmiguel hace que Don Ramón Velásquez sea director-redactor del periódico. Y así como la imprenta funcionaba en el palacio, cerca de la escuela donde trabajaba mi Mamá, yo estaba entre la escuela y la imprenta. Al poco tiempo el doctor Carlos Rangel Lamus le propone a Papá que sea subdirector del Liceo Simón Bolívar. Y así Papá llega a ser director-redactor de Diario Católico y subdirector del Liceo Simón Bolívar. Y Doña Regina figura como directora de la principal escuela del Táchira, la “Bustamante”. De tal manera que cuando yo me veo estoy corrigiendo pruebas y leyendo textos. Por otra parte, a esto hay que agregar que siempre Papá me hacía leer una hora, que le leyese, libros que él escogía y que yo no entendía, porque eran clásicos españoles y clásicos latinoamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tenemos entendido que los antepasados de su padre también eran gente notable, gente de estudio y de lecturas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Don Valentín Velásquez Arvelo, abuelo de él, era un personaje barinés, de los Arvelo de Barinas, se casó en Valencia con Doña Marta Peña. Era un hombre de grandes posibilidades sociales, vino la Guerra Federal y como él era conservador. Ese es el momento de la dispersión de la sociedad de Barinas. Unos se van a Trujillo, los Márquez; otros se van a Mérida, los Febres Cordero; un grupo se va al Táchira, que son los Pulido, los Baldó, los Bazó, los Inchauspe; y otro grupo numeroso cruza la frontera, sube por el Casanare hasta la sabana de Bogotá y se instalan allí, varias familias. Don Valentín va en ese grupo, marcha con lo que ha salvado, adquiere propiedades en la sabana de Bogotá, entre los hijos que llevaba, estaba uno de dieciséis años, que se llamaba Juan Jacobo Velásquez Peña, que estudia en Bogotá, se gradúa de ingeniero en la universidad republicana, que desapareció después, y entonces se viene con Solón Güinchez al departamento de Santander porque iban a hacer el ferrocarril de Bucaramanga al Magdalena; entonces, hacen la obra, pero son los años de las grandes explotaciones de quina, en los bosques, la corteza de la quina, que tenía un altísimo precio, eso lo exportaban a Europa, a Alemania, y entonces él se mueve en la olla del río Sogamoso donde se explotaba la quina, allí lo pica una culebra y se muere. El se ha casado en Girón con Vicenta Ordóñez Mantilla, que queda viuda con dos hijos, uno llamado Francisco que era el protegido por un hermano de ella, que era sacerdote, llamado Gustavo Severo Ordóñez y cuando el niño, que lo han educado, tiene ya once años, lo mandan al seminario con una beca del tío, a Pamplona, allí estudia, se forma y ya cuando está en el seminario mayor, hecho todo el curso, conversa con el rector del seminario, quien le dice: “Mire, Velásquez por su manera de pensar independiente, por su duda sobre la fe, Usted no cree en el dogma, Usted tendría frustraciones como sacerdote, Usted tiene una excelente formación, yo no le aconsejo que se esfuerce, en Usted hay dudas permanentes sobre las verdades inspiradas”. Y entonces, él le responde: “Así es”. ¿Y qué va a hacer? “Voy a ver qué pasa” y entonces, me contaba que el día que se fue a despedir del rector le dijo: “Bueno, mis verdaderas raíces son las de Bogotá, pero yo me voy a Venezuela” y entonces se marcha y se aparece en Rubio donde con la formación que tenía es maestro y trabaja en los periódicos locales y funda una revista; de ahí pasa a Capacho y luego a San Cristóbal, en donde conoce a la señorita Regina Mujica y se casa, protegidos por un gran personaje que sin ser pedagogo estimuló toda la educación y la cultura, que se llamaba Ramón Buenahora. Ahora, doña Regina era hija de don José María Mujica y de doña Rufina Acevedo; él era de El Socorro, de donde llegó hacia el año 65 del siglo pasado [XIX] y se casó con doña Rufina, en San Cristóbal, donde nació doña Regina, cerca de donde es hoy la plaza Urdaneta, la forman muy bien, y gran parte de su educación está en manos de una educadora colombiana muy famosa llamada Amalia Serrano de Vargas en el Colegio Corazón de Jesús en donde fueron sus profesores Abel Santos y Pedro María Morantes, Pío Gil. Después un hermano de ella, nacido en San Cristóbal, figura joven, notable, la mandó a Curazao a estudiar en un colegio famoso, donde se aprendía a tocar piano, francés y todas esas cosas. Don José María era un factor comercial muy importante de la Casa Alemana, de la Botica Alemana; enfermó, lo mandaron a Alemania para que lo vieran los médicos y murió en Berlín. De tal manera que cuando la señorita Regina sale del colegio ya tiene que enfrentarse a la lucha, sin su protector que era José María y cuatro hermanos jóvenes, que habían muerto; cuatro cadáveres salieron un día de la casa por la fiebre amarilla a fines del siglo pasado [XIX], me contaba ella. Muertos ellos, don Ramón Buenahora y otro hombre muy importante llamado Nepomuceno Sánchez la encargaron de una escuela. Por eso cuando yo era reportero el año 43, y fui a Miraflores y le dije al Presidente Medina quién era, me preguntó: “¿Entonces Usted es hijo de la señorita Regina? Sí señor, le respondí. Ella me enseñó las letras”. Esa fue una generación formada por José Abel Montilla, Luis Eduardo Montilla, Isaías Medina y otros, unos diez niños, a quien ella le enseñó las primeras letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Usted tuvo el privilegio de tener a sus maestros en su propia casa, tanto su padre como su madre. Algo que ha debido influir mucho en su formación. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí. Y otra cosa. A mi casa iba, de tarde o de noche, el Obispo Sanmiguel a conversar. Iba el doctor Gonzalo Vargas, médico eminente. Iba otro médico, muy amigo de Papá, llamado Cazón Rivera. Un editor merideño, que fue el editor de varios periódicos importantes durante mucho tiempo, un hombre muy culto pero que nunca escribió, que se llamaba Carlos Rodríguez Zerpa. Ese venía mucho a mi casa. A veces también venía el general Aurelio Amaya, un hombre muy interesante, muy culto, que le gustaba conversar, un caudillo, cuidaba mucho la educación de sus hijas que las educó Mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Cómo llega el Salón de Lectura a tener sede en su casa?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que eso fue un hecho. Todo ese grupo, y entre ellos Papá y doña Regina, eran devotos del Salón de Lectura. Los padrinos de los hijos de Guerrero Lossada eran Papá y Mamá, entonces eran compadres. Y se instaló el Salón allí, en mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Usted recuerda que se haya hablado de política en el Salón de Lectura? ¿Se estaba en contra o a favor del gobierno?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bueno, cómo no. No les cortaron la luz una vez y tuvo Guerrero Lossada que alumbrarse con velas. Nadie le pagaba y entonces se puso a cultivar para comer, para poder subsistir y mantener el Salón, y en el corral de su casa en La Ermita se puso a sembrar zanahoria, lechuga y puso un puesto en el mercado de legumbres. Una vez un doctor lo abordó con la siguiente propuesta: “El general Eustoquio Gómez un día de estos va a acabar con esto. ¿Por qué no vendemos los libros? Yo le compro una parte”. Y Guerrero le respondió: “De aquí no me saca nadie”. Pero era porque no se le cobraba el alquiler, lo que pagaba era la luz y subsistir él. Era todo un personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Qué nos puede decir del Liceo Simón Bolívar de esa época?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yo estudié en el Liceo hasta el tercer año, porque don Carlos Rangel Lamus nos echó. La historia es sencilla. Querían colocar el retrato del Presidente del Estado en el Liceo. Era en los últimos años de Gómez. Yo no quería. Entonces, nos valimos de lo siguiente. Mandamos una carta diciendo que el Presidente del Estado no era más que un leal intérprete de la política educativa del general Gómez y que si se ponía allí el retrato del Presidente del Estado debíamos inaugurar la estatua de Gómez. Y como la maniobra era su firmeza antigomecista, porque decían que el general Losada podía en un momento dado ser la cabeza de una reacción contra Gómez. Poner el retrato del Presidente del Estado podía hacer quedar mal al Liceo, que en ese momento había adquirido un nombre, tenía un futuro. Ya estaba cerca la muerte de Gómez. Entonces mandamos esa carta. Total, no pusieron el retrato del Presidente del Estado, pero me acusaron ante el Presidente del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Usted fungía de líder?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bueno, sí. Éramos un grupo muy activo. Teníamos la Asociación de Estudiantes del Táchira. Tuvimos una revista llamada &lt;em&gt;Nautilus&lt;/em&gt;. Teníamos conferencias. Recuerdo a varios compañeros: Rafael Pinzón, que cuando yo iba a entrar al primer año de bachillerato, él salía para Mérida, un estudiante brillante; Ramón Eduardo Sansón, médico cardiólogo; Luis Eduardo Moncada, un gran jurista; Antonio Pérez Vivas, un hombre de gran capacidad; Miguel Moreno, que fue secretario de la Junta Militar; Gabriel Barrera Moncada, eminente pediatra; Simón Becerra, que fue Ministro de Educación y Embajador en España; Abraham Ramírez González, un médico excelente y brillante escritor; Ricardo González, que fue Presidente del Congreso; Carlos Luis González, eminente médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Y los profesores?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Bueno mire, sin tener la carrera de profesores eran hombres dedicados a su oficio por amor a la educación no por el sueldo, pues el sueldo era de 75 bolívares. Carlos Rangel Lamus, quien era director del liceo; Ramón Velásquez, enseñaba Preceptiva literarria, Latín y Raíces Griegas; Roberto Villasmil, médico de La Sorbona, enseñaba Biología; José Duarte, graduado de arquitecto en EE UU, explicaba Geometría y Álgebra; Buenaventura Jaimes, de la Universidad Nacional de Colombia, profesor de Historia; Luis Eduardo Mantilla, médico, en Química.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Y el Dr. Antonio Rómulo Costa?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Don Antonio había sido profesor de la generación anterior. Él formó a Carlos Rangel Lamus. Esa fue la generación de Tulio Chiossone y Raúl Soulé. Cuando nosotros llegamos ya era director Carlos Rangel Lamus, quien fue discípulo de Antonio Rómulo Costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Qué nos puede decir de las revistas Antena y Mástil? ¿Usted tuvo que ver con estas publicaciones?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nosotros las fundamos. Pero, mire, hay dos cosas. Estando en segundo año de bachillerato dicto una conferencia que luego transformé en mi tesis de bachillerato, &lt;em&gt;El Táchira y su proceso&lt;/em&gt; &lt;em&gt;evolutivo&lt;/em&gt;. A esas conferencias iba toda la ciudad, eran promovidas por la Asociación de Estudiantes del Táchira y se realizaban en el liceo los domingos a las 11 de la mañana. Rangel nos decía: “Ustedes tienen que prepararse para el país que viene, hay que aprender a hablar en la tribuna, hay que aprender a polemizar” y nos obligaba los viernes a reunirnos en sesiones; se escogía un tema que uno tenía que desarrollar y a la siguiente sesión otro criticaba, es decir hacía el análisis del tema. Eso por una parte. Pero también había las conferencias. Así, yo dicto mi conferencia, y entonces, el Presidente de Estado que fue a la conferencia, general González, se paró de donde estaba allá y se vino hasta donde yo estaba y me abrazó, y en el periódico oficial salió una nota sobre la conferencia. Como a los tres días se apareció un hombre joven en casa y me dijo: “Yo lo ando buscando a Usted, yo me llamo Humberto Spinetti Dini, soy abogado, me gradué en Roma y me vine a ejercer aquí, pero quiero fundar un periódico, tengo la imprenta, la traje, y yo quiero que Usted sea el jefe de redacción del periódico, que se va a llamar &lt;em&gt;El Nacional&lt;/em&gt;”. Yo le dije que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Cuántos años tenía Usted?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tendría, 15 años. Yo le dije que sí. Y se fundó el periódico, &lt;em&gt;El Nacional.&lt;/em&gt; Oíamos las noticias por radio desde Bogotá. Era el primer periódico con noticias internacionales al día. Yo escribía. A los quince días me llaman: “Usted no puede figurar ahí. ¿Por qué? Porque Usted es menor de edad”. A todas éstas, llega a San Cristóbal un personaje, estupendo, don Antonio Quintero García, de La Grita. Se había ido muy joven. El hombre fue a dar a Rusia, a París, a Londres, a México y llegó de vuelta. Era un tipo con una maleta y libros y un catre. ¿Por qué me hice yo amigo de él? No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Le llevaba mucha edad a Usted?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, era un hombre de más de 35 años. Conversábamos mucho. Yo hice que se integraran Miguel Moreno y Simón Becerra, después Jorge Murillo y Manuel Osorio Velasco. Y entonces aquello se constituyó en una peña. ¿Por qué? Porque nos leía la poesía de la generación del 27, española, a García Lorca, Alberti. Nos leía una publicación española que se llamaba &lt;em&gt;Gaceta literaria&lt;/em&gt;. Nos leía unas cuantas revistas, &lt;em&gt;Amauta&lt;/em&gt;, de Mariátegui, el peruano, mezclado eso con la poesía de Mistral, páginas de Unamuno. Aquello era un Ateneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Es decir, que aquel hombre les trajo novedades?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí. Nos trajo una buena parte de la novelística rusa: Hillary Burk, Gorki y otros autores. Estas obras las conocimos por él. Entonces, llevamos a Pedro Romero Garrido, un gran escritor merideño, y decidimos fundar una revista llamada&lt;em&gt; Mástil&lt;/em&gt;. Al liceo había llegado otro promotor de cultura, un tipo de nuestra edad, pero venido de Caracas, con una información sobre el movimiento vanguardista y de la revolución literaria española, llamado Ciro Urdaneta Bravo. Nos hicimos como hermanos. Entonces, Ciro iba, eso era como de contrabando, que Carlos Rangel Lamus no se enterara, sacaba la revista, &lt;em&gt;Mástil&lt;/em&gt;; un colombiano, de apellido Ramírez, se puso a hacer los primeros clisés, unos eran grabados en madera, siluetas y otros copiados, un procedimiento muy rudimentario, pero así salió esa revista. Sale &lt;em&gt;Mástil&lt;/em&gt; y firman Ramón Velásquez y Ciro Urdaneta y se forma el vainón. Carlos Rangel Lamus me dijo de todo: ¡vanidoso, ignorante, de todo! ¡Que yo no cuidada mi nombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Su padre que le dijo?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nada. Nunca me dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pero Mástil era una revista literaria ¿Ustedes se metían con el gobierno?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;No nos metíamos con nadie. Aunque una forma de meterse con el gobierno era hablar de los grandes autores: Ortega y Gasset, Unamuno, Mariátegui, Waldo Frank, esa era una manera. Si el país estaba secuestrado. Entonces, nos reunimos y decidimos que Pedro Romero Garrido, que era el secretario privado del Presidente del Estado, asumiera la dirección y le cambiamos el nombre, de &lt;em&gt;Mástil &lt;/em&gt;pasó a llamarse &lt;em&gt;Antena&lt;/em&gt;. Y el editorial comenzaba: “Todo Mástil es también una Antena”. Y salieron varios números. Allí se estrenó como cuentista Anselmo Amado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37185816-116275275590714710?l=clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/feeds/116275275590714710/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37185816&amp;postID=116275275590714710&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275275590714710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37185816/posts/default/116275275590714710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://clasicosdelaculturatachirense.blogspot.com/2006/11/entrevista-ramn-j-velsquez.html' title='Entrevista a Ramón J. 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